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La Página de Bedri
·-Canciones-·
José Antonio Labordeta
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Canciones

Poco que decir de Labordeta, que ya no se haya dicho, para mi sigue estando ahí, como siempre. Su forma de cantar y sobre todo su personalísima voz llenaron este país de aires de libertad. Caminaremos, Compañeros y sobre todo su Canto a la libertad fueron el acompañamiento musical de muchas reuniones. Esta última es todo un himno, todo un símbolo. Ahora es un gran legado.

Habrá un día
en que todos
al levantar la vista,
veremos una tierra
que ponga libertad.

Hermano, aquí mi mano,
será tuya mi frente,
y tu gesto de siempre
caerá sin levantar
huracanes de miedo
ante la libertad.
Haremos el camino
en un mismo trazado,
uniendo nuestros hombros
para así levantar
a aquellos que cayeron
gritando libertad.

Habrá un día
en que todos
al levantar la vista,
veremos una tierra
que ponga libertad.
Sonarán las campanas
desde los campanarios,
y los campos desiertos
volverán a granar
unas espigas altas
dispuestas para el pan.
Para un pan que en los siglos
nunca fue repartido
entre todos aquellos
que hicieron lo posible
por empujar la historia
hacia la libertad.

Habrá un día
en que todos
al levantar la vista,
veremos una tierra
que ponga libertad.
También será posible
que esa hermosa mañana
ni tú, ni yo, ni el otro
la lleguemos a ver;
pero habrá que forzarla
para que pueda ser.
Que sea como un viento
que arranque los matojos
surgiendo la verdad,
y limpie los caminos
de siglos de destrozos
contra la libertad.

Habrá un día
en que todos
al levantar la vista,
veremos una tierra
que ponga libertad.
Caminaremos
hasta el instante
en que en la lluvia
crezca la libertad:

sobre los campos,
sobre los tejados,
sobre la esperanza y la soledad.
Sobre los espantos,
sobre las nostalgias,
sobre los espacios,
crezca la verdad.

Caminaremos
hasta la aurora
en que en el viento
renazca la igualdad:

entre los hombres,
entre las palabras,
entre los gestos,
entre cada cual.
Entre las manos,
entre los rostros,
entre los labios,
renazca la verdad.

Caminaremos
hasta el momento
en que las manos
sean fraternidad:

de pueblo a pueblo,
de isla a isla,
de casa a casa,
de ciudad a ciudad.
De viejo a joven,
de amor a amante,
de padre a hijo,
sea de verdad.

Caminaremos
hasta el instante
en que la lluvia
crezca la libertad.
Caminaremos
hasta la aurora
en que en el viento
renazca la igualdad.
Caminaremos
hasta el momento
en que las manos
sean fraternidad.
Compañero, compañero,
hasta aquí ya hemos llegado,
atrás dejamos la noche
con la violencia y el miedo.
Dejamos en los caminos
compañeros que no han vuelto,
que no han podido seguir
contra este brutal esfuerzo.

Qué larga ha sido la noche,
y el alba que tanto tarda:
salid al camino hermanos
que no amanece por nada,
y en nombre de los caídos,
de los que nunca llegaron,
hagamos de su esperanza
tiempos de hombres renovados.

Vamos ahora, compañeros,
a defender lo alcanzado
y a seguir hacia delante,
la lucha no ha terminado.
Defendamos los salarios,
los panizos y los ríos,
la igualdad entre los hombres,
las montañas y los trigos.

Qué larga ha sido la noche,
y el alba que tanto tarda:
Salid al camino, hermanos,
que no amanece por nada.