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La Página de Bedri
Miel
Abeja obrera
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Las abejas obreras son hembras infértiles. Ellas segregan la cera utilizada para construir los panales y son también las encargadas de limpiar y mantener la colmena, criar a las larvas, vigilar el panal y recolectar el néctar y el polen.

Son las más abundantes de la colmena. Una colonia puede albergar de 20.000 a 80.000 abejas obreras además de una reina y, en primavera y verano, unos cientos de zánganos. Son, como hemos dicho, hembras imperfectas que nacen de huevos fecundados.

Las obreras son las verdaderas trabajadoras de la colmena, desde que nace una obrera va pasando por distintas tareas dentro de la colmena: hacer cera, limpiar, alimentar, guardianas, y por último pecoreadoras. todo ello de acuerdo con la edad.

Estas tareas las realizan en distintas etapas de su vida según la edad.

En las abejas con aguijón, las obreras poseen un contenedor de huevos en forma de aguijón el cual pueden clavar a un enemigo para defenderse, pero las abejas mueren poco después de clavar su aguijón, con forma de arpón que impide retirarlo, ya que parte del sistema digestivo está unido a él.

Ciclo de la obrera

Crecimiento de la obrera

Estadio Días
Huevo

3 días

Larva

6 días

Operculado

9 días

Pupa

12 días

Período desarrollo

21 días

Días comienzo estadio larval

Peso

2 3.4 mg
3 33.3 mg
4 100.1 mg
5 134.5 mg
6 155.2 mg

La vida de una obrera varía, las nacidas en Enero-Febrero viven unos 3 meses, las nacidas en Abril-Mayo de 28-40 días, en Julio-Agosto unos 80 días, en Octubre sobre mes y medio, y en noviembre sobre 140 días. En invierno viven más tiempo ya que el numero de abejas que nacen es casi nulo ya que la reina no ponen huevos en esta época y por lo tanto han de sobrevivir hasta que empiecen a nacer nuevas abejas para que la colonia sobreviva.

  • Primeros dos días de vida: Limpieza y calentamiento de la cría.
  • Entre los 3 y los 11 días: Alimentación de las larvas.
  • Del día 12 al 17 de vida: Producción de cera, construcción de panales y transporte de alimento dentro de la colonia
  • Del día 18 al 21: Guardiana a la entrada de la colmena.
  • Del día 22 hasta la muerte: Recolección de polen, néctar, propóleos y agua.

Glándulas y órganos de las obreras

Una característica muy importante de las obreras es que son la única casta de la colmena que poseen en su abdomen 4 pares de glándulas cereras, estas, son las encargadas de producir la cera que se utilizara en la elaboración y arreglo de las celdillas de los panales de cera.

En su abdomen, también poseen glándulas de Nassanoff (en la parte posterior del séptimo terguito del abdomen formando una banda) encargadas de producir el olor característico de la colonia. Se puede ver a las abejas en la piquera con la glándula de Nassanoff abierta, llamando a los otras para que ingresen a ella. Este comportamiento es muy característico porque vemos a la abeja que eleva el abdomen, por sobre el tórax y la cabeza. De esta manera llaman y orientan a las obreras cuando la colonia está revuelta reconociéndose con las de la misma colonia.

La glándulas galactógenas están presentes en la parte superior delantera de la cabeza y en el tórax, son las encargadas de producir la jalea real que es el alimento de las crías en sus primeros 3 días, y el de la abeja reina durante toda su vida.

El ovopositor atrofiado se ha convertido en un aguijón que utilizan como aparato defensivo. Este tiene forma arponeada por lo que tras clavarlo, y a no ser que pique en un cuerpo adiposo como por ejemplo el de otra abeja, la obrera muere ya que debido a su forma, el aguijón queda atrapado y desgarra parte del abdomen de la obrera. Al final del aguijón se puede ver una bolsita blanquecina (vesícula del veneno) encargada de introducir el veneno de abeja (apitoxina) mediante movimientos contráctiles. El aguijón se debe quitar raspando con un objeto afilado como una navaja ya que si lo hacemos con los dedos, introduciremos todo el veneno al apretarlo.

La obrera presenta en su tórax el estómago de la miel o buche melario donde ingresa el néctar succionado que luego se transforma en miel.

En el tercer par de patas hay una adaptación especial denominada cestilla o corbícula que es donde la abeja por medio de peines raspadores, aglutina los granos de polen, que transporta a su colonia o colmena.

La pecorea

Desde el día 22 de sus vidas hasta la muerte, las abejas salen de las colmenas para recolectar néctar, agua, polen y propóleos. Son las abejas conocidas como pecoreadoras. Desde el momento en que los nectarios de la flor secretan el néctar hasta que degustamos el producto final, pasan una gran cantidad de procesos generalmente desconocidos o poco comprendidos.

Una obrera puede volar a unos 3 km de distancia, aunque normalmente no se alejan mas de un km en busca de flores. Cuando una abeja encuentra un buen lugar para pecorear, vuelve a la colmena y mediante una danza avisa a las demás de la posición y distancia a la que se encuentra.

Las pecoreadoras también recogen otros jugos azucarados llamados mielatos o melazas que son expulsadas de las partes traseras de varios insectos hemípteros como pulgones y cochinillas. Esta sustancia, que es el residuo de la alimentación de estos insectos, queda depositada sobre hojas y ramas y se produce en gran cantidad en ciertas especies del género quercus, populus, en coníferas, etc.

La apis mellífera pecorea néctar desde la salida hasta la puesta del sol, si la temperatura y el viento son favorables. Una obrera puede volar 3 kilómetros e incluso más, pero prefiere el pecoreo en los alrededores del colmenar, a menos de un kilómetro si es posible, de manera que una colmena explota a su alrededor unas 300 hectareas. Una pecoreadora hace entre diez y catorce viajes diarios llevándole, cada uno, unos 35 minutos. Para llenar su buche una abeja necesitaría visitar unas 150 flores de trébol y esto supondría 40 miligramos de néctar que es la mitad del peso de una obrera.

Elaboración de la miel

La transformación desde el néctar a la miel es un proceso de concentración en el que se reduce el contenido de agua desde un 70-92 % hasta un 17 % aproximadamente. Se trata de un proceso físico, además de un proceso químico en el que se reduce la sacarosa, transformándose en fructosa y glucosa, mediante la encima invertasa que contiene la saliva de las abejas.

La abeja pecoreadora, con su buche completo de néctar y mezclado con invertasa, al llegar a la colmena lo traspasa a una obrera almacenista, que también lo almacena en el buche aumentando la concentración de invertasa hasta 20 veces. Como en el interior de la colonia la temperatura es elevada entonces se produce una deshidratación natural del néctar. Este traspaso del néctar, con su sucesiva concentración, entre las distintas obreras de la colonia finaliza cuando la última obrera almacenista lo deposita en una celdilla, a un tercio de su capacidad. En su interior continua el proceso enzimático y el néctar pierde agua hasta que madura. Una vez madurada, la obrera añade el segundo tercio y continua el proceso hasta su total capacidad. Para que el néctar se transforme en miel todavía tiene que evaporar unas tres cuartas partes de la humedad que posee; esto lo consiguen transfiriendo la gota de néctar de una celda a otra, ayudando a ello el batido de alas de cientos de obreras que crean una corriente que acelera la evaporación del agua contenida en el néctar. En la miel, el agua no puede exceder un 18%; una mayor concentración provocaría fermentaciones.

Si las condiciones ambientales no son las adecuadas (baja temperatura), la miel es trasvasada por una cadena de abejas almacenistas hasta que queda totalmente elaborada.

Cuando los alvéolos están llenos de miel, las abejas los operculan, es decir, los recubren de una capa de cera que es la denominada cera virgen. Así recubierta, la miel puede conservarse muchos años.

Una colonia puede recolectar en un año 150 kilos de miel y, de estos, entre 20 y 40 kilos son lo que puede aprovechar el apicultor en referencia a la

apicultura estante, es decir sedentaria, y respetuosa con los ciclos y necesidades de las abejas.

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Danza de las abejas

Danza de la abeja

La comunicación entre las obreras pecoreadoras se lleva a cabo mediante el comportamiento se denomina danza de la abeja. Mediante este baile, las pecoreadoras que encontraron una fuente de alimento le comunican al resto la dirección y distancia de la fuente con respecto a la colmena que pertenecen. Cabe destacar que cuando emprenden el viaje desde la colmena hacia la fuente "cargan alimento" proporcional a la distancia a recorrer, a fin de economizar y a su vez tener capacidad de carga a su regreso, es por eso, que si algún agente externo o atmosférico la desvía de su destino, la abeja no cuenta con autonomía suficiente. y salvo que encuentre alimento necesario en su camino, no es capaz de regresar la colmena y muere.

La danza es el sistema de comunicación animal que tienen las abejas obreras para trasmitirle a sus pares, la distancia y dirección de la fuente de alimento, de donde pueden obtener el néctar y polen necesario para la producción de la miel. Fue Karl R. von Frisch quien estudió y descubrió el mecanismo, motivo por el cual fue galardonado con el Premio Nobel de Fisiología o Medicina en 1973. Aristóteles describe esta conducta en Historia Animalium en el 330 a. C.

La figura primera describe el recorrido que hace una abeja obrera sobre un panal representando en este baile un ocho horizontal, la línea ondulada (central) indica el movimiento que hace con el abdomen moviéndolo a la derecha y a la izquierda. Este movimiento suele describirse en la literatura con el nombre de meneo. Las flechas indican el sentido de los movimientos.

En la figura segunda se presenta en el centro la colmena, el sol en la parte superior (botón mayor), la flor que representa la fuente de alimento, y entre la colmena y la fuente de alimento tenemos la danza realizada por la abeja (figura primera). Mediante la flecha ondulada central la abeja obrera comunica a sus hermanas el ángulo con respecto al sol en que se ubica la fuente de alimento, y mediante la cantidad de movimientos del abdomen indica la distancia de esa fuente.

En la figura tercera se posiciona la fuente de alimento de manera diferente para que se pueda observar el cambio de dirección de la flecha ondulada (central). Lo que la abeja cambia es el ángulo de dirección con respecto al sol.

Una obrera que encuentra una fuente importante de alimento llega a la colmena, se sitúa sobre un panal y comienza la danza, en ese momento las abejas hermanas observan y repiten contagiosamente el baile, de esta manera toda la colonia de abejas obreras pecoreadoras o abejas obreras recolectoras toma conocimiento que en determinada dirección y distancia hay alimento.

Esta danza que explicamos de manera sencilla se lleva a cabo en la oscuridad de la colmena, sobre panales que penden o cuelgan verticalmente.