La Página de Bedri
Relatos prohibidos Compitiendo con mi madre
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A una edad muy temprana, me di cuenta de que mi madre era muy diferente de todas las demás madres. Era exuberante, elegante y muy sociable. En la iglesia, todos los hombres se desvivían por hablar con ella. Cuando yo era joven, recuerdo que a menudo salía sola sin mi padre. Siempre iba vestida a la moda y, ahora que lo pienso, incluso sexy. Siempre me decían que era para un grupo de mujeres o alguna otra función de la iglesia. Recuerdo haber estado muchas noches, en casa con mi padre, cuando mi madre estaba fuera. Por mucho que fuera una persona social, carecía mucho de habilidades parentales. No era de las que cuidan y, desde luego, no pasaba conmigo más tiempo del necesario. Recuerdo que mi padre era más protector que mi madre que parecía tener otras prioridades. Mi madre procedía de una familia nada religiosa. Nunca tuvimos nada que ver con la familia de mi madre. Las pocas veces que los vi, supe que eran muy diferentes y que no se parecían en nada a la gente de la iglesia con la que me habían preparado para relacionarme. Mi padre nos protegió a mí y a mis hermanos de esa parte de la familia. Físicamente, mi madre era muy atractiva, la gente lo decía todo el tiempo. Era pelirroja, siempre vestía a la moda y era muy coqueta. Era el alma de las fiestas. Por supuesto, siendo una niña, era sólo mi madre. Cuando llegué a la adolescencia, empecé a darme cuenta de pequeñas cosas. Hubo dos acontecimientos traumáticos en mi vida en relación con mi madre que me hicieron abrir los ojos y darme cuenta de lo que estaba pasando. Este es el relato del primer acontecimiento. El verano en que yo tenía diecinueve años, mi padre nos avisó que íbamos a alojar a un miembro del coro de una iglesia escocesa que estaba de gira por nuestra zona. Nos dijo que la persona que se alojaría con nosotros sería un hombre y que dormiría en el sótano, en el sofá cama. Me opuse, ya que el sótano era donde me refugiaba, pero no me dejaron, además era sólo por una semana. En realidad no me importaba ni lo pensaba mucho, ya que me lo imaginaba como un viejo beato que vivía con su madre ¿Qué clase de hombre canta en el coro de una iglesia? Un mes más tarde, llegué a casa y, para mi sorpresa, había un chico joven y atractivo sentado a la mesa. Estaba gratamente sorprendida pero confundida. ¿Quién es? ¿Por qué está aquí? Me había olvidado por completo del invitado del coro de la iglesia. Me quedé sorprendida por su atractivo mientras buscaba las palabras. Tenía unos preciosos ojos azules que hicieron que mi corazón diera un vuelco. ― Abril, éste es Liam, de Escocia, y se va a quedar con nosotros una semana ― dijo mi madre con una sonrisa de oreja a oreja. Guapo era poco, era unos años mayor que yo, tenía el pelo largo y un tatuaje. Parecía salido de la portada de Rolling Stone. Pertenecía a una banda de rock, no al coro de una iglesia. También tenía un sensual acento escocés. Me quedé boquiabierta, creo que nunca había sonreído tanto en una cena familiar. Esta iba a ser una semana divertida. En ese momento estaba saliendo con un chico, pero no tenía nada que le igualara a nuestro invitado. Liam se convirtió en mi prioridad número uno esa semana, y dejé de estar disponible para mi novio. Durante los primeros días que estuvo con nosotros, realmente no lo vi mucho. Mis padres trabajaban y yo tenía un trabajo de verano. Liam tenía una agenda repleta de compromisos con el coro por la tarde y ensayos durante el día. De todos modos, en cuanto volvía a casa del trabajo, me ponía ropa muy sexy. Era verano, así que me ponía los tops más sensuales que encontraba, sin sujetador, por supuesto. Siempre con pantalones cortos o faldas. Las pocas veces que veía a Liam, me esforzaba por provocarle y flirtear con él. Le sorprendí mirándome unas cuantas veces. Sabía que había despertado su interés. Sin embargo, también me di cuenta de que mi madre estaba siendo muy atenta con Liam. ¿Tal vez demasiado atenta? Ella también estaba más arreglada que de costumbre. Creo que esa semana vi más escote de mi madre que nunca. No dejaba de tocarlo de manera juguetona. Estaba encima de él, pero así era mi madre. Siempre ha sido una persona muy cercana, así que lo achaqué a que era una buena anfitriona. Me enteré de que a mediados de semana Liam tendría un día libre en su apretada agenda. Era la oportunidad que estaba esperando. Dije en el trabajo que tenía que irme al mediodía. Sabía que mis padres estaban trabajando y que mi hermana pequeña estaba en el campamento de la iglesia. Llegaría a casa temprano y pasaría toda la tarde con Liam... sola. Estaba encantada con mi plan y con todas las posibilidades. Ese día corrí a casa y antes de entrar me desabroché un par de botones de la blusa y me subí la falda. Estaba impaciente por pasar un rato a solas con Liam. Sabía por nuestras interacciones anteriores que había química entre nosotros. Tenía toda la intención de seducirlo aquella tarde. Cuando entré en la casa, oí ruidos procedentes del piso de arriba. Sabía que no era mi padre, estaba en el trabajo y su coche no estaba. Fui hacia las escaleras y me detuve a escuchar. De los dormitorios del piso superior salían gemidos y jadeos. Sonaba como si alguien estuviera herido o sufriera. ¿Era Liam? ¿Quién más podría ser? ¿Liam no se encuentra bien? ¿Qué hace arriba en los dormitorios? ¿Tal vez era un intruso? Estaba aterrorizada mientras, subía lenta y silenciosamente, de puntillas las escaleras. Me di cuenta de que los ruidos venían de la habitación de mis padres. La puerta estaba entreabierta, pero me daba demasiado miedo mirar, así que me limité a contener la respiración y escuchar. Mientras escuchaba oí suaves gemidos y luego el inconfundible sonido del somier chirriando... ¡Qué coño... alguien está teniendo sexo! Cuando me armé de valor para asomarme por la abertura de la puerta, vi a Liam montando a una chica con las piernas abiertas en el aire. ¿Pero qué coño...? ¿Dónde ha encontrado Liam a una chica? Qué descaro que trajera una chica a casa, por no hablar de que la llevara a la habitación de mis padres. Estaba disgustada y decepcionada mientras me daba la vuelta para volver a bajar las escaleras. Y fue entonces cuando la oí... la inconfundible voz de... ¡mi madre! Mierda, no era una chica... ¡Era mi madre! No, no puede ser mi madre, mi cerebro me debe estar jugando una mala pasada. Volví a la puerta para asomarme de nuevo. Lo que vi me marcó para el resto de mi vida. Vi el culo blanco y desnudo de Liam bombeando dentro de mi madre mientras ella empezaba a gritar y a animar a Liam... en sus palabras― Fóllame como el demonio. Estaba en shock. No podía comprender lo que estaba viendo. Inmediatamente corrí escaleras abajo y salí de la casa llorando. Mis emociones estaban a flor de piel mientras intentaba racionalizar lo que acababa de ver. No sabía adónde ir, así que acabé en la biblioteca y me quedé allí hasta que cerraron. No podía volver a casa y encontrarme a mi madre, o a mi padre. Después de intentar ordenar mentalmente los acontecimientos del día, volví a casa y me fui directamente a la cama. Comprensiblemente no podía dormir, mi mente seguía acelerada. Sólo podía pensar en Liam y en mi madre... y en mi pobre padre. La visión de ellos teniendo relaciones sexuales estaba grabada a fuego en mi mente. Todo mi mundo acababa de ponerse patas arriba. Empecé a recordar todos aquellos extraños sucesos que en el pasado me resultaban raros, pero que como era joven no entendía ni comprendía. Las cosas empezaban a encajar, a tener sentido. Recordé varias ocasiones en las que volvía del colegio y me encontraba a un hombre en casa. Ella siempre me decía que estaba allí por asuntos de la iglesia. Aunque a veces bajaban desde los dormitorios. Yo era una niña y no le di importancia. Incluso recuerdo haberme encontrado con el Sr. Graham en la casa numerosas veces pero no le di importancia porque era casi de la familia. Mucho más tarde me enteré de que el Sr. Graham tenía una duradera aventura con mi madre. Las cosas se acumulaban. Mi madre estaba engañando a mi padre. ¿Te das cuenta de lo difícil que es para una niña aceptar eso, incluso cuando todas las pruebas lo confirman? Toda mi infancia, mi estricta educación en la iglesia… ¿Era todo una farsa? No podía decírselo a mi padre, le rompería el corazón ¿O quizá ya lo sabía? Decidí no enfrentarme a mi madre. Llegué a la conclusión de que nada bueno saldría de todo aquel drama. Así que, por lo que respecta a mi familia, opté por fingir que nunca había visto nada. Una cosa de la que estaba segura era que no podía permitir que la aventura entre Liam y mi madre continuara. Esto no podía volver a suceder. A Liam le quedaban tres días antes de marcharse. Tenía que hacer algo. Eran cerca de las tres de la madrugada y estaba demasiado alterada para dormir. Tenía que enfrentarme a Liam. Bajé al sótano donde estaba durmiendo. Encendí una lamparita y lo desperté. Estaba enfadada y dispuesta a decírselo. No tenía ni idea de por qué estaba tan enfadada. Le dije que lo había visto todo aquella tarde y que se explicara. Se disculpó y fue brutalmente sincero conmigo. Me dijo que mi madre había estado coqueteando y provocándolo desde que llegó. Dijo que era muy agresiva. Estaba solo en casa por la mañana cuando ella llegó pronto del trabajo y se abalanzó sobre él. ¡Oh mierda! Ese también era mi plan pero se me adelantó. A pesar de lo disgustada que estaba, sólo podía pensar en lo bien que estaba sentado en su cama sin camiseta. Fue muy amable y comprensivo conmigo. Me pidió que me sentara en la cama con él mientras me abrazaba y consolaba. Le pedí que no se acercara a mi madre. Me dijo que lo intentaría, pero que ella era la agresora y no él. Dijo que era muy difícil rechazar a mi madre. Maldita sea, sabía que tenía razón, sé cómo es ella. No se toma muy bien el rechazo. Entonces se me iluminó la mente. Le dije a Liam que no me apartaría de su lado durante el resto de su estancia. Quería su horario y quería asegurarme de que mi madre no tuviera otra oportunidad. Sonrió y puso su mano sobre mi muslo desnudo. Me miró con sus ojos azules y me atrapó. Por muy enfadada que estuviera cuando me enfrenté a él, ahora lo deseaba. Prácticamente me abalancé sobre él. Llevaba todo el día cargada de tantas emociones que necesitaba un desahogo y Liam lo era. Sin ningún juego previo, me empalé en su polla erecta y empecé a cabalgarlo agresivamente con todas mis energías. Liam me quitó la blusa y devoró mis pechos mientras yo seguía rebotando sobre aquella hermosa polla. Estaba tan caliente y excitada que empecé a tener un orgasmo casi de inmediato. Mientras me penetraba, me oí decir― ¡Fóllame como el demonio! ―No podía creer que esas palabras hubieran salido de mi boca, pero así fue. Me había vuelto igual que mi madre. Pasamos el resto de la noche teniendo sexo. El resto de la semana no me separé de él. Incluso por la noche, en cuanto mis padres se acostaban, me escabullía y pasaba la noche con él. No me arriesgaba a que mi madre bajara a hurtadillas por la noche. Mi madre sabía que me acostaba con Liam todas las noches, pero nunca dijo nada. Liam y yo tuvimos mucho sexo esas tres últimas noches. Liam regresó a Escocia como un hombre muy feliz. Otro relato ... Poco a poco, cada vez hay más relatos porque poco a poco os vais animando a escribirlos y a enviarlos para compartirlos. A lo mejor, tienes cosas que contar y que te apetece compartir, pues este es el sitio. 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