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La Página de Bedri
Relatos prohibidos
Duchas de hombres
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Esa semana estaba por caliente porque estaba sola en casa. Me había masturbado varias veces durante esos días, pero nada me parecía suficiente para calmar mis ansias de verga. Llamé a mi esposo, que estaba en una ciudad no muy lejana, diciéndole que necesitaba su polla y que la necesitaba lo antes posible. Me dijo que debía tener paciencia, ya que su aburrido viaje de negocios le estaba llevando más tiempo del esperado.

El sábado por la mañana fui al gimnasio ya que un poco de ejercicio aliviaría mi excitación sexual. Hacía poco que había comprado unos nuevos pantalones de gimnasio de tejido elástico y muy ajustados . Me los puse y me miré en el espejo, notando que si me subía los leggings, podía mostrar unos muy lindos y sexys labios del coño.

Una vez en el gimnasio, me uní a un grupo de hombres y algunas mujeres, para comenzar un circuito de ejercicios. Empezamos a calentar y entonces pude admirar algunos cuerpos en buen estado físico haciendo ejercicio que eran de hombres en su mayoría.

Algunos parecían estar en un entrenamiento especial y le pregunté a uno de ellos que me respondió que jugaban al rugby. Este chico era muy joven, de veintitantos años y también era guapo, y se presentó como Matthew. Noté que miraba fijamente el cuerpo mientras me ejercitaba en una bicicleta estática. También pude darme cuenta que otros hombres habían notado el sexy bulto de mi coño, ya que no llevaba bragas bajo mis pantalones ajustados.

Cuando enganché mis pies a unas correas, Matthew se acercó para ayudarme. Sus manos rozaron accidentalmente mis nalgas y tuve una instantánea sensación de excitación que me recorrió todo el cuerpo.

Me di cuenta de que los labios de mi coño sobresalían mientras hacía sentadillas; pero no podía hacer nada para sacar aquellos pliegues de entre los labios de mi coño. Mis pezones se endurecieron y noté que se estaban marcando bajo el tejido.

Todos aquellos hombres disfrutaban de una buena perspectiva mientras hacían ejercicio y me sentí aún más excitada, al tener su atención. Podía sentir el pliegue del tejido elástico metiéndose profundamente en la raja de mi coño y eso me causaba cierto placer por la fricción, ya que mi coño se estaba moviendo. Sabía que todos aquellos hombres podían notar que mi coño se mojaba.

Empecé a hablar con aquellos chicos mientras nos movíamos por el circuito. Nunca saqué los pliegues de mi raja del coño. Podía sentir como mi coño se mojaba cada vez más y hasta la entrepierna estaba húmeda. Me miré en un espejo de pared y vi una mancha húmeda en mi entrepierna, entonces supe por qué tenía tantos ojos sobre mí cuando estaba estirando las piernas.

La sesión terminó y todos nos fuimos a las duchas. Matthew me dijo que había hecho un muy buen trabajo. Pensé que todos aquellos chicos habían disfrutado contemplando mi entrepierna mojada.

Después de darme una ducha caliente, pasé por delante del vestuario de hombres. Eché un vistazo a la vuelta de una esquina y vi que parte del equipo de rugby estaba allí. Todos aquellos jóvenes estaban desnudos, con pollas tremendamente grandes y charlaban tranquilamente mientras se duchaban.

En ese momento, Jack, uno de los chicos me sorprendió por detrás, susurrándome al oído que era una chica traviesa y mala, espiando en las duchas de los chicos. Me frotó el culo desnudo y me dijo que me los podía presentar.

Acepté y me llevó dentro, entre todos aquellos hombres desnudos. Así que me lamí un dedo y les pregunté si les importaría si me duchara con ellos. Por supuesto que se animaron y uno de ellos me quitó la toalla del cuerpo. Luego me uní a algunos en las duchas.

Uno por uno me fueron dando un masaje en los labios del coño con las cabezas de sus vergas cada vez más duras. Después de que terminaron una ronda, Matthew me agarró de la muñeca y me hizo acostar en un banco cerca de las duchas. Fue el primero en disfrutar de mi coño esa tarde. Se puso entre mis muslos abiertos y pronto noté su polla invadiendo mi coño. Empezó a follarme, mientras yo chupaba las pollas de sus amigos.

Matthew me folló durante unos minutos hasta que finalmente estalló dentro de mi vientre. Se retiró y pronto sentí otra polla dura entre mis piernas. Otros dos chicos más me cogieron en esa misma posición. Cuando el cuarto teminó conmigo, me dirigí a las duchas para limpiarme todo aquel pegajoso semen del cuerpo.

Mientras estaba allí, sentí un par de manos tocándome las nalgas. Ni siquiera me di vuelta, sólo me incliné un poco y pronto sentí una linda y gruesa verga tratando de abrir mi muy apretado trasero. Lloré de dolor, pero el tipo que estaba detrás de mí seguía invadiendo mi ano. Entonces le oí susurrar en mi oído, mientras su polla me destrozaba el culo. Reconocí su voz profunda, era Jack. Me folló el culo sin piedad mientras yo lloraba de dolor, pero también de lujuria. Finalmente se corrió en mis intestinos y sentí un poco de alivio para mi dolor anal. Jack se fue diciéndome que nunca había follado un culo tan apretado como el mío.

Un último chico se puso detrás de mí, diciendo que quería probar mi coño. Sentí que su polla era más gruesa que la de sus amigos, pero se sentía muy bien en mi coño ansioso. Llegué en segundos cuando empezó a follarme; pero este último chico también llegó muy pronto a mi vientre. Cuando se retiró, me dio las gracias por dejarle follarme. Y fue así como supe que era virgen y estaba muy emocionado por haberse follado su primer coño.

Los chicos habían terminado conmigo así que me fui al baño de damas a volver a ducharme y a vestirme. Mientras estaba allí, Matthew me llamó desde la entrada, dijo que el equipo de rugby solía reunirse en el gimnasio los martes y así que me esperaban la semana siguiente si todavía necesitaba algo de alivio sexual.

Le di las gracias y le respondí que seguro que estaría aquí. Dos días después fui de compras con una buena amiga y le conté mis aventuras con el equipo de rugby en el gimnasio. Mi amiga se rió mucho diciendo que iba al mismo gimnasio, sólo los martes y que sólo se follaba a un par de esos chicos de cada vez.

Luciérnaga

Otro relato ...




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