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La Página de Bedri
Relatos prohibidos
Era virgen
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Fue en una discoteca un viernes por la noche. Había ido con un amigo y me las arreglé para comenzar a relacionarme con un par de chicas. La que bailaba conmigo era muy atractiva, pero con un poco de sobrepeso, la otra era una chica bastante sencilla pero con un buen cuerpo.

Les dije que las acompañaríamos a casa, y se alegraron bastante, pero a mi compañero no le apetecía la suya y dijo que se iba a casa de unos amigos, en la dirección opuesta. Así que les dije a las chicas que tendrían que compartirme.

Empezamos a caminar conmigo en el centro y las chicas me cogieron, con sur brazos, por los hombros mientras caminábamos.

Me detuve una y otra vez para darle un beso a mi chica, y cada vez que lo hacía, su amiga me metía la mano en el pantalón y me acariciaba la polla. Estaba tan seguro de que esta noche sería mi primer polvo de verdad ahora que podía correrme.

Llegamos al parque y dije que sería más rápido atravesar el parque y salté el muro. Jane se aferró a la pared primero y dijo que no podía bajar. Le dije que bajara las piernas por mi lado y que yo la ayudaría a bajar. Ella bajó sus piernas y mi mano fue directamente bajo su vestido, dentro de sus bragas y comencé a follarla con los dedos en su coño ya empapado, mientras la ayudaba a bajar. Mi chica no tuvo miedo y saltó por encima de la pared, la agarré para un largo morreo, mientras seguía metiendo los dedos a Jane.

Seguimos, y mi chica me dijo― ¿Si te dejo que me folles, te vas a follar también a mi compañera?

No dudé y le contesté― Sí, por supuesto, también me follaré a tu amiga.

Sorprendentemente, me dijo― Bueno, entonces me vas a follar a mí.

Caminamos hacia uno de los bancos y le dije a su amiga― ¿Te importa esperar aquí? Y me llevé a mi chica detrás de un arbusto, luego la tumbé en el suelo, le metí la mano por la falda y descubrí que su coño también estaba empapado, así que le quité las bragas, le metí la polla dentro, y empecé a follarla.

Como ya he dicho, era la primera vez que follaba de verdad, y no tardé mucho en estar listo para correrme, así que la saqué y disparé mi semen sobre la hierba.

Mi chica buscaba sus bragas, pero antes de que pudiera ponérselas yo estaba dentro de ella de nuevo y esta vez mi follada duró un poco más, lo suficiente como para oír a su amiga al otro lado del arbusto, jugando con su coño y teniendo su propio orgasmo.

Mi chica empezó a correrse― Ooohhh ¡Joder, joder, joder! ―gritó en mi oído, y eso fue suficiente para que me corriera de nuevo. Y como un perfecto caballero, la saqué y me corrí sobre la hierba de nuevo. Fui a ponerme de nuevo encima de ella, pero esta vez dijo que era suficiente por una noche.

De mala gana guardé mi polla y fuimos al banco a buscar a su amiga, pero no estaba. Caminamos hasta la salida del parque, donde esperábamos verla aguardándonos, pero tampoco estaba allí. Entonces mi chica la llamó por y ella respondió que seguía en el parque, pero que se había perdido.

Le dije a mi chica que esperara donde estaba y que yo iría a buscar a su amiga, ya que conocía muy bien el parque y podía orientarme en la oscuridad.

No tardé mucho en encontrar a Jane y, cuando la alcancé, me echó los brazos al cuello y me susurró al oído― ¡Fóllame! ―y luego se dio la vuelta y se inclinó sobre el banco en el que la había encontrado.

Me di cuenta de que no llevaba bragas y rápidamente metí mi polla dentro de ella que empujó con su culo. Me di cuenta de que era un polvo mucho mejor que el de su compañera, ahora tenía algo para comparar.

― Aaahhh sí, eso es lo que necesito, una buena polla dentro de mí ―dijo Jane― Me encanta. ¡Aaahhh, aaaggg! ¡Fóllame! gimió mientras se corría.

Entonces se dio la vuelta, metió mi polla en su boca y me la chupó hasta que me corrí en su boca.

― ¿La has encontrado? ―preguntó mi chica.

― Sí, ya estamos en camino― le dije.

Continuamos nuestro camino, y cuando llegamos al final de la calle de las chicas, me dieron las buenas noches, una de ellas me dio un beso y la otra me hizo una rápida paja mientras me besaba.

― Dejadnos aquí porque mi madre estará pendiente de nosotras y no quiero que te vea.

― Vale ―dije― ¿nos vemos la semana que viene en la discoteca?

Las dos asintieron y continuaron su camino.

AngelBD

Otro relato ...




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