La Página de Bedri
Relatos prohibidos Esposa caliente
ADVERTENCIA: Esta página contiene textos, imágenes o enlaces que pudieran ser
considerados no apropiados para personas menores de la edad legal. Por eso se hace esta advertencia. El contenido de los mismos es evidentemente "para
adultos" y de contenido explícitamente sexual por lo que, hecha esta
advertencia, si finalmente decides continuar, lo haces bajo tu única y
exclusiva responsabilidad. No se obliga a entrar, es más, se recomienda que
aquellas personas que puedan sentirse molestas, o incluso ofendidas, con el
contenido de lo que aquí aparece, que se abstengan de hacerlo.
El lugar donde vivo fama de ser muy caluroso en verano, y es cierto. Pero no es solo la temperatura del aire lo que hace sentir tanto calor, es la combinación de calor y humedad. Al ser alta la humedad, el sudor no puede evaporarse para refrescar la piel. Aquel julio hubiera sido caluroso incluso con poca humedad, pero la humedad fue también bastante alta porque llovía cado dos o tres días. Las temperaturas diurnas alcanzaban los 35°C y por la noche apenas bajada de los 28°C. Hubo algunos días la temperatura alcanzó un máximo supero los 40°C. Hizo tanto calor, que se hubieran podido freír huevos sobre la chapa del auto. Incluso los noticieros incluyeron videos de huevos friéndose sobre el asfalto, en pleno centro de la ciudad. Como todos los demás, hice lo más aconsejable, quedarme dentro de casa todo el tiempo posible. Pero el problema era que con tanto calor, y la lluvia regular de cada dos o tres días, el césped no dejaba de crecer y requería constante mantenimiento y cortes cada semana. Así que aunque estuviera muy verde y muy bonito, era necesario salir a segarlo cada semana, u hacerlo a pleno sol era agotador. Algunas tardes, todos los vecinos nos enfrascábamos a cortar la hierba, cada uno en su terreno. Vivo en las afueras de una pequeña ciudad residencial, y mi casa, como casi todas las demás, dispone de una apreciable extensión de terreno, en mi caso es casi una hectárea y eso supone muchas horas de cuidados. Mis vecinos, que llegaron el último otoño, tienen un terreno mayor y eso significa más trabajo. Mi vecino Jacobo, recortó por primera vez su césped con una maquina decididamente pequeña, la clásica de jardín, y le llevó toda una semana hacerlo. Lo peor, es que cuando acabó, tuvo que empezar de nuevo. Lo mejor que hizo fue comprase una maquina cortacésped mayor, con asiento, como la que yo mismo utilizo. Jacobo está casado con Nadine, a la que conocí cuando llegaron y a la que había visto varias veces aquella primavera plantando flores en el jardín. Pero una vez que empezó a hacer tanto calor, se quedaba su casa, lo que pensé que era una verdadera lástima. Durante la primavera, se había vestido con jeans y camisas de manga larga. No me había acercado a hablar con ella porque no conocía lo suficiente a ambos. Desde la distancia pude apreciar que tenía un buen culo. A Nadine le gustaban los vaqueros apretados, y su culo redondo hacía algunas cosas maravillosas cuando se movía alrededor de los arriates, apoyada en las manos y las rodillas. Las camisas que usaba debían de ser de su marido, porque no le quedaban ajustadas. Una tarde que estaba trabajando en mi jardín justo al lado de la valla, vi a Jacobo que me hizo una seña, fui hasta él y le saludé― Hola Jacobo, ¿No hace mucho calor? ― Demasiado, acabé empapado de sudor cuando terminé de segar. Estuve debajo de la ducha fría durante media hora antes de empezar a enfriarme. ― Espero hacer lo mismo y luego meterme en la piscina con unas cervezas después de la cena. ― Esa es una cosa que tengo que poner, a Nadine le gusta nadar, así que voy a poner una la próxima primavera. ― Seguro que le encantará, especialmente en días como hoy. Incluso en un día como hoy, el agua se siente más fresca que el aire. ¿Dime, para que me has llamado? ― Solo quería decirte que tengo que irme de viaje de trabajo durante unas tres semanas. Nadine estará bien, pero quiera pedirte que la ayudes si necesita algo. Te agradecería si hicieras lo que puedas por ella. Le dije que contara conmigo pero, cuando regresé a mi casa, no pensé mucho en ello. Al día siguiente llovió, y para el final de la semana, la hierba había crecido lo suficiente para que fuera necesario segarla de nuevo. Empecé temprano, antes de que el calor fuera más intenso y porque pensé que sería ser mejor. Pero no fue así, a la hora ya estaba empapado de sudor. A las diez, aproveché que tenía que rellenar mi botella termo para tomar un pequeño descanso, que duró hasta después del almuerzo. Encendí nuevamente la cortadora de césped y comencé por el patio junto a la casa, pero me detuve al ver que Nadine también estaba cortando el césped. Hacía mucho calor y Nadine casi se había vestido para poder estar más cómoda. Llevaba la un pequeño sostén de bikini que apenas le cubría los pechos y unos pantalones cortos sin perneras. Aparte del gran sombrero flexible en la cabeza y las sandalias en los pies, eso era todo lo que se le veía. Cuando giró el cortacésped, le vi la coleta larga y rubia que colgaba debajo del sombrero y le caía por la espalda. No manejaba muy recta porque su terreno no estaba bien nivelado. Entonces, el cortacésped iba rebotando hacia arriba y hacia abajo. Cada vez rebotaba, también lo hacían sus pechos. Al verme, levanto un brazo para saludarme y el cortacésped rebotó. Como su brazo estaba levantado en el aire, el pecho de ese lado también estaba más alto y el rebote se lo sacó del sujetador. Nadine me sonrió, detuvo su cortacésped y se colocó el pecho dentro del sujetador del bikini. Terminé de cortar una hora más tarde, pero me quedé en el patio trabajando con el cortacésped, así tenía una excusa para mirarla. Cuando le quedaban pocas pasadas para terminar, noté algo más. Nadine tenía las piernas abiertas de par en par, supongo que para ver por delante del cortacésped. Como los pantalones que llevaba no tenían perneras, cada vez que venía de frente hacia mí, podían verse sus bragas rojas asomando por la delgada tira de la entrepierna de su pantalón. Cuando termino, se acercó a valla sobre la cortadora y me preguntó― ¿Qué haces, Antón? ― Estoy limpiando la cortacésped, así que no tendré que hacerlo antes usarla próxima vez ―le dije mientras intentaba que el bulto de mi polla dura bajo el pantalón no fuera visible. Nadine se quitó el sombrero y se secó la frente con el brazo y dijo― Hace mucho calor aquí, si fuera tú estaría en dentro, con el aire acondicionado. ― La semana que viene no hará menos calor, así que preferí hacerlo ahora ―respondí. Nadine se bajó de la cortadora, se acercó a mí y se inclinó para ver qué estaba haciendo― ¿Cómo lo haces? Jacobo no me enseñó a hacer eso. Levanté la vista y lo que vi me hizo difícil responderle. Cuando se puso en cuclillas había abierto los muslos, dejando al descubierto la parte interior de sus muslos, muy suaves y lisos. Parecía que los cortos pantalones se habían levantado entre los labios de su coño, porque a cada lado de la estrecha entrepierna había un bulto cubierto de encaje rojo. El sujetador de bikini tampoco ayudaba. No era lo suficientemente grande como para cubrirle los pechos. De hecho, apenas lograba cubrirle las tetas y tampoco era capaz de cubrir sus areolas. Los círculos rosados más oscuros aparecían ligeramente por encima del tejido, y el bulto de los pezones quedaba justo debajo del borde. Mi polla estaba empezando a doler al doblarse bajo el pantalón, pero no había mucho que pudiera hacer en ese momento― Solo retiro el césped que haya quedado en el mecanismo de corte y en las ruedas. Está húmedo, además de restar eficiencia, puede hacer que se oxide. Nadine sonrió y dijo― Hace demasiado calor, creo que esperaré hasta más tarde para limpiar la mía. Creo que he sudado demasiado y he empapado mi ropa que noto asquerosa. La verdad es que no había mucho que empapar, pero tenía razón. Se podían ver gotas de sudor en su escote, y tenía una mancha oscura de sudor en la parte delantera de los pantalones. ―Yo también he sudado mucho, cuando termine, me voy a comer un sándwich y luego me bañaré un rato en la piscina. ― Tienes suerte de tener una piscina―suspiró― Todo lo que puedo hacer es meterme debajo de la ducha para refrescarme. ― Jacobo dijo que la vais a poner el próximo año. ―Sí, pero eso no ayuda este verano. Paré a pensar lo que su marido me había pedido, que ayudara a Nadine si lo necesitaba. Dejarla usar mi piscina no la ayudaría exactamente, pero parecía como si lo estuviera haciendo― Supongo que podrías usar la mía si quieres. Nadine me miró y sonrió― ¿Estás seguro? Quiero decir, no me gustaría causar molestias. ― No lo serás ninguna molestia. Ven cuando quieres, dejaré la puerta abierta para que puedas entrar si no estoy por afuera. Cuando Nadine se alejó con su segadora, pude ver que su trasero era mucho más atractivo en pantalones cortos que en los pantalones vaqueros. Los pantalones cortos no tenían tela lo suficiente como para cubrirle las nalgas, que se movían un poco arriba y abajo mientras caminaba. Durante algunos minutos más, fingí que limpiaba el cortacésped. Luego entre en casa, tomé una ducha, y preparé un sándwich. Una hora más tarde, estaba relajándome en el agua fresca de la piscina. Pensé que podría ser un gesto de buena vecindad si Nadine venía, y había preparado una hielera con hielo y varias de cervezas. Estaba sentado dentro de la piscina en el lado menos profundo. Una vez que me había relajado un poco, abrí una botella y tomé un largo trago. La cerveza helada comenzó a refrescarme por dentro y empecé a sentirme mucho mejor. Media hora después Nadine apareció en el patio y saludó. Entró por la puerta y eso fue bueno, porque me habría avergonzado si hubiera tenido que salir del agua a abrirle. Se había puesto otro bikini, uno verde esta vez. Supongo que la parte inferior del bikini podría llamarse parte inferior, aunque no tuviera mucho tejido. Las cintas sobre sus caderas redondeadas estaban tan bajas que la tira de tela que cubría su coño no era lo suficientemente alta como para cubrir todo su pubis que ver su ascenso por debajo de su abdomen redondeado y sexy. La parte superior del bikini era como la del de la tarde. Ciertamente no podía verle las areolas, pero el tejido era lo suficientemente fino como para poder distinguir los dos bultos de sus pezones. Llevaba una toalla grande, y cuando se dio la vuelta para ponerla en el chaise lounge que tengo al lado de la piscina, casi me ahogo, no había tela en su culo, solo había una delgada cinta que iba desde la protuberancia de los labios de su coño por entre las nalgas hasta unirse con la cinta alrededor de su cintura. Nadine se metió en el agua y cerró los ojos cuando se sumergió cubriendo los pechos― ¡Vaya! Esto es genial Mi polla comenzaba a ponerse otra vez rígida después de verle las nalgas desnudas y lo que le estaba sucediendo a sus pezones tan pronto entró en el agua, esos bultos en la parte superior de su bikini se hicieron cada vez más grandes. Eso hubiera sido estupendo si no fuera una mujer casada. Me volví y fui hacia el borde de la piscina para dejar mi cerveza. Durante el camino me recoloqué el pene para que no fuera empujando la parte delantera de mi bañador. ― No te vas a ir ¿verdad? ―peguntó Nadine. ― No, solo quería dejar mi cerveza. ¿Te gustaría una? ― Me encantaría una cerveza, pero es que pensé que no te gustaba estar en la piscina conmigo. Cogí una cerveza y caminando hacia atrás se la di. Se llevó la botella a la boca y dio un par de pequeños tragos― Mmm... Esto es lo que necesitaba, entre la cerveza y el agua, ya me siento más fresca. Espero que no le molesta a tu novia que esté aquí. ―No te preocupes, no tengo novia. Los ojos de Nadine se abrieron de par en par― ¿No, por qué no? Eres un hombre guapo. No eres gay, ¿verdad? Me reí al oírle eso. Si hubiera visto lo que estaba haciendo a mi polla, no hubiera tenido que preguntarlo. ― No, no soy homosexual. Entre el trabajo y mantener este lugar, no tengo mucho tiempo libre. Y supongo que me acostumbré a estar solo ― ¿No querrías a una mujer por compañía? ― Bueno, supongo, pero no estoy listo para lo que eso significa. ― ¿Y qué significa eso? ― Bueno, ya sabes, todo lo del matrimonio, cambiar la forma como vivo, los niños, todo eso. ― Ya veo. Pero también hay mujeres que no quieren casarse pero que, a veces necesitan de un hombre ¿No conoces a ninguna de esas mujeres? Ya sabes, las amigas con derechos. ― Bueno, eso podría ser divertido, pero nunca he encontrado una ―dije riéndome― Todas parecen querer que las cosas sean permanentes. ― Apuesto a que sabes al menos de una o dos. ― Bueno, la mayoría de las mujeres que conozco no vienen directamente y dicen que solo quieren dormir con un hombre de vez en cuando. No es que no estén dispuestas, es solo que se sentirían como una puta si dijeran eso y yo no estuviera de acuerdo. O eso, o creerían que yo pensaría no son los bastante sexys para acostarme con ellas. Nadine sonrió y dijo― No me digas que no has pensado en eso con al menos una de las mujeres que conoces. Jacobo dice que todos los hombres lo hacéis y sé que él lo hace. Cada vez que vamos juntos a un lugar, mira a todas las mujeres, y él me dice cuáles cree que están buenas. Fue un poco sorprendente oír eso de una mujer casada. Pensaba que, dado que ella y Jacobo estaban casados, a ella no le gustaría oírle decir algo así― ¿No te molesta que mire a otras mujeres? Pensé que una mujer casada se pondría muy celosa si su marido miraba a otras. ― ¡Nah! Lo hace solo por divertirse. A veces no puedo ver lo que hace, supongo, porque no creo que algunas de las mujeres que él cree que son sexys realmente lo son. Le gustan los pechos grandes y los traseros anchos. Supongo que es por eso que se casó conmigo. Aunque algunos de ellas, bueno, creo que no lo veo porque las mujeres no me excitan. Le sigo preguntando por qué le gusta una u otra, pero solo se ríe y dice que no lo entendería. ¿También eres así? ― ¿Ser cómo? ― Bueno, ¿cómo decides si te gustaría, ya sabes, llevar a una mujer a la cama? La conversación se estaba entrando en lo personal con una mujer casada a la que realmente no conocía. Necesitaba cambiar de tema y dije― ¿Nadine, quieres otra cerveza? Levantó la botella hacia el sol y luego la levantó y la vació― Me encantaría otra. Fue hacía hacia la nevera y la seguí. Me alegré de haber puesto la nevera justo al lado de la piscina porque no tenía que salir para coger la cerveza. Aunque mi polla se había ido relajando, todavía empujaba mi bañador lo suficiente como para que ella lo hubiera notado. Saqué dos botellas, las destapé y le di una a Nadine. Se sentó a mi lado en el fondo de la piscina y estiró las piernas. La vi inclinar la botella y dar tres tragos. Luego bajó la botella y suspiró― Esto enfría también por dentro. Estoy empezando a sentirme humana otra vez. ― Sí, un largo baño en la piscina y un par de cervezas hacen que todo vuelva a estar bien. Nadine me miró y sonrió― No vas a responder mi pregunta, ¿o sí? ― ¿Qué pregunta? ― ¿Cómo decides si te gustaría acostarte con una mujer? Esperaba que lo hubiera olvidado, pero no fue así por lo que intenté darle una respuesta sin responderle del todo― Supongo que depende de la mujer. ― ¿Y de qué dependería? Pensé que los chicos preferían una mujer caliente. Así es lo que dice mi marido. Tomé un largo trago de mi cerveza para ganar un poco tiempo para pensar. Nadine me estaba haciendo sentir un poco incómodo. Ella parecía seguir desviando la conversación hacia el sexo, y eso y su pequeño bikini solo dejaban una opción. Pero pensé que no querría esa opción. Aunque tuve algunas fantasías con ella mientras la veía segando el césped sobre su cortadora y luego, cuando estaba conmigo en la piscina, no podía encontrar ninguna respuesta que no hiciera más que causar problemas. ― Realmente no lo había pensado, supongo. ¡Maldita sea! ¿Eso era un mosquito? Sí, lo es. Creo que ya es hora de entrar antes de que nos devoren. Nadine sonrió y dijo―Bueno, me siento como una persona normal otra vez, y tengo que hacer un par de cosas antes de acostarme. ¿Podría volver a tu piscina mañana por la tarde? ― Claro, en cualquier momento, si no estoy siéntete como en tu casa. Nadine apuró su cerveza y salió de la piscina, recogió su toalla y se fue. Esperé hasta que hubiera cruzado la puerta antes de salir porque mi polla seguía empujando la parte delantera de mi bañador. Tuve todo el domingo para relajarme y no hacer absolutamente nada. Dormí hasta bien entrada la mañana y luego me senté en el sofá a ver a televisión hasta el mediodía. Me vestí pero solo porque tenía que ir a la cocina para almorzar y la cocina tiene una ventana que se ve desde la casa de Jacobo y Nadine. Cuando miré por la ventana, Nadine estaba con su cortacésped otra vez. Le quedaba aún un buen trozo y no acabaría hasta las cuatro y cinco, si paraba una hora para comer. Me dejé caer en el sofá con mi comida y una cerveza, y comencé a ver una película en la televisión. En algún momento me quedé dormido. Eran poco más de las tres cuando desperté. Bueno, en realidad no me desperté. La película con la que me había dormido era una de esas con un grupo de muchachas, supuestamente adolescentes, corriendo en bikini mientras un cocodrilo gigante o un tiburón las persigue. Fueron los gritos de esas chicas lo que me despertó. Me desperecé y fue entonces cuando oí la cortadora de césped de Nadine. Casi había terminado, y unos minutos más tarde, llevó el cortacésped al cobertizo de su jardín y fue de regreso a su casa. Estaba empapada de sudor, pero esta vez el efecto era muy divertido, su ropa era blanca, y con el sudor se había vuelto casi transparente. Pude ver los círculos oscuros de sus areolas, alrededor de cada pezón y una línea tenue en los pantalones cortos donde habría estado su raja. Me separé de la ventana cuando pasó por la puerta de atrás, y luego volví a mi sofá y cambié el canal. La película que encontré duró casi hasta las cinco, y durante los créditos puse una pizza en el microondas. A eso de las seis, me puse el bañador y fui a la piscina. No sabía si Nadine iría, pero en caso de que lo hiciera, llevaba suficientes de cervezas frías en la nevera portátil. Unos minutos más tarde estaba sentado, en la parte más baja, bebiendo una cerveza. La puerta de la piscina se abrió un poco más tarde, y Nadine saludó con la mano cuando entró― Esperé hasta que viniste, me sentiría horrible usando tu piscina yo sola. Parecería un poco como robar. Me reí y le dije― Ya sabes que puedes venir en cualquier momento, cuando quisieras, que no me importa. Me sonrió y me respondió― Eso me alegra mucho, porque creo que hoy hizo más calor que ayer. Y bueno, al menos he terminado con el césped hasta el próximo fin de semana. ¿No tendrías otra cerveza por ahí? Cogí una cuando Nadine arrojó su toalla sobre mi chaise longue y luego entró en la piscina. Su bikini cubría un poco más que los anteriores, pero todavía lograba levantarme la polla. Su bikini era de un tejido con todo agujeros. Estoy bastante seguro de haberle visto los pezones asomando por aquellos agujeros, y cuando se acercó lo pude confirmas. El bikini era de color marrón oscuro, pero las puntas de sus pezones eran más claras y destacaban. Deseaba que mi polla se quedara fláccida mientras Nadine se sentaba a mi lado. Ya sabía que no se quedaría blanda aunque yo quisiera. Además, había otro problema que empeoraba las cosas. Cuando Nadine se metió en el agua, se sentó frente a mí, y supongo que fue por el agua más fría, pero sus pezones comenzaron a endurecerse y pronto se le salieron por los agujeros del tejido del bikini. Yo no tenía ninguna duda de lo que eran y no podía dejar de mirarlos. Nadine se dio cuenta y preguntó. ¿Le pasa algo a mi bikini? Levante rápidamente los ojos su pecho para mirarla y respondí una excusa mientras ella me sonreía― Bueno, sí, va muy bien con tu bronceado. ― Y te gusta la forma en que mis pezones sobresalen, ¿no? No sabía qué decir, así que no dije nada. Nadine se rió y continuó―Está bien, no tienes que decirme nada. Sé que eso es lo que has estado mirando. A Jacobo también le gusta, compró este bikini para mí. Solo tiene un inconveniente, cuando mis pezones se abren paso entre el tejido, me provoca picor y rigidez. Por eso no puedo tenerlo puesto por mucho tiempo. Mientras miraba, Nadine dejó su cerveza en el borde de la piscina, soltó el cordón alrededor de la parte posterior de su cuello y tiró de las copas hacia abajo, luego las giró y desató la cuerda sobre su pecho. Luego lo tiró al lado del diván y suspiró― Ah... esto está mejor. Ahora no me pica. Mi polla estaba amenazando con reventar mi traje de baño, pero con Nadine frente a mí, no había mucho que pudiera hacer para impedirlo. Pero Nadine decidió que sí, se me acercó y me comenzó a frotar un muslo― ¿Recuerdas ayer cuando te pregunté qué hacía que una chica se pusiera caliente y tú no respondiste? ― Sí, lo recuerdo. ― Bueno ¿estoy caliente o no? Pensé que era hora de detener esto antes de aquello se fuera de control― Nadine, no creo que esta sea una buena idea. Estás casada y… Ella puso su dedo sobre mis labios y dijo suavemente― ¿Jacobo no te pidió que me ayudaras mientras él no estaba? Me dijo que sí. ― Sí, sí lo hizo, pero no creo que sea esto a lo que se refería. Nadine se rió y dijo―Debes saber algo sobre Jacobo y yo. Antes de venir a vivir aquí, visitábamos a un club en nuestra ciudad, un club especial. Cuando nos casamos, coincidimos en que ser uno solo con el otro sería demasiado aburrido después de un par de años. En ese club, las personas pueden hacer tanto o tan poco como quieran. Jacobo y yo disfrutábamos teniendo otras parejas y eso hacía que nuestras relaciones sexuales fueran mucho mejores. Donde Jacobo está ahora hay un club similar algunas veces fui con él. ― Esta mañana, Jacobo me envió un mensaje diciendo que ayer había estado allí y se encontró con una pareja que habíamos conocido en uno de los viajes. Ahora estará pasando las noches follando a Beatriz mientras Arturo los mira. Parece que les gusta así, aunque Arturo siempre estaba más que dispuesto a follarme. Ese hombre tiene una gran lengua. Su polla no es gran cosa, pero su lengua es magnífica. ― Jacobo también me preguntó si yo había encontrado a alguien. Le devolví el mensaje diciéndole que te estaba tanteando pero aún no te había logrado convencer, pero que esta tarde voy a seducirte. Noté su mano cerrarse alrededor de mi rígida polla y soltó una risita mientras me la acariciaba por encima del traje de baño― Parece que no necesitas mucho para convencerte, aunque tal vez debería asegurarme ―se levantó y se bajó lentamente el bikini por el culo y luego por los muslos, hasta que se lo quitó del todo. Cuando separó sus piernas, vi sus dos labios de coño afeitados, muy suaves y muy hinchados. Nadine pasó un dedo entre ellos y luego lo acercó a mi nariz― Mira, estoy convencida de que esto es algo que quieres hacer. ¿No estás convencido ahora? ― ¿Estás segura de que a Jacobo no le importará? ― Bueno, es probable que ahora mismo tenga la lengua o la polla dentro de Beatriz, así que si le envío un mensaje para preguntarle, lo hará. Realmente me cabreas con tantas precauciones y permisos. Lo llamaré esta noche y le contaré lo que pasó. Querrá que me masturbe mientras se lo cuento y él se masturbará y mientras me escucha. Eso es lo que hace siempre. ¿Eso responde a tu pregunta? ―Nadine no esperó a que yo respondiera, simplemente se me acercó y apoyo su pequeña mano por la parte delantera de mi bañador. Cuando sus dedos se cerraron alrededor de mi polla soltó una risita y dijo― Supongo que esto significa que ya te convencí. ¡Vamos, sal de la piscina y fuera de ese bañador! Voy a sentarme en el diván mientras me lames el coño hasta que me corra. Luego quiero ser follada al menos una vez, dos veces si estás preparado, por así decirlo. Nadine estaba en la chaise longue cuando me quité el traje de baño. Separó las piernas y con los dedos se separó los labios del coño― Veamos qué tan bueno eres con la lengua. No me dijo si fui bueno con la lengua o no, pero por la forma en que se arqueó en mi cara cuando llegó, era indicación que fui bastante bueno. Por supuesto, eso llevó un tiempo. Me encanta el sabor del coño de una mujer, y cuando a esa mujer también le gusta que le pellizquen los pezones, se los retuerzan y se los estiren, le encanta que le chupen el clítoris justo antes de que se corra, tiendo a alargar las cosas. La llevé al borde del orgasmo un par de veces antes de cerrar los labios alrededor de su rígido clítoris y chupar con fuerza. Nadine gritó, luego gimió, y luego casi me golpeó con el culo cuando se arqueó en el diván. Dejé de chuparle el clítoris cuando suavemente me apartó cabeza, pero seguí lamiéndole los delgados labios interiores. Nadine tenía mirada de lujuria en los ojos cuando me levanté y dijo― Necesito que me folles ahora desde atrás. Nadine se levantó y fue hacia la escalera de la piscina. Apoyó las manos en los pasamanos de la escalera y se inclinó hacia delante. La había seguido y tan pronto como se agachó, los hinchados labios se mostraron por el hueco de entre sus muslos. Mientras le ponía una mano e cada una de sus suaves y redondas nalgas, Nadine me miró y dijo―Házmelo rápido y házmelo duro y juega con mis tetas. Estaba tan mojada que mi polla entró completamente dentro con el primer empujón. Nadine gimió y empujó contra mí― ¡Así así lo quiero, ahora rápido y fuerte! Comencé a follarla rápido y con fuerza, golpeando con mi vientre en sus caderas lo suficientemente fuerte como para que se sacudiera. Eso parecía gustarle a Nadine que siguió presionando contra mí con cada embestida. Cuando agarré su oscilante seno izquierdo y lo apreté, ella contuvo el aliento y noté su coño apretarse alrededor de mi polla. Me sorprendió cuando ella jadeó― ¡Oh Dios, no te detengas! ¡Me estoy corriendo! ―porque estaba comenzando a follarla. Se corrió, un minuto después todo lo que pude hacer era sujetarla hasta que sus caderas dejaron de balancearse. ―Sigue así ―jadeó. Así que comencé a meterle la polla de nuevo con fuerza y rápido. Nadine jadeó con el primer empujón, y luego comenzó estuvo gimiendo con cada uno de los siguientes. Jadeó cuando le pellizqué el pezón izquierdo y luego pidió― Sí... más duro... el otro también ―Me estaba agarrando a sus gruesos e hinchados pezones cuando llegó el final para los dos. Esperaba que ella tuviera otro orgasmo cuando yo tuviera el mío. Notaba crecer las oleadas de placer y metí mi polla lo más profundo que pude y tiré con fuerza de sus pezones. Ella gritó, echó su cuerpo hacia atrás, y sus caderas comenzaron a moverse hacia arriba y hacia abajo. Era difícil saber cuántas veces latió mi polla ni cuanto semen salió a borbotones dentro de ella porque el balanceo era abrumador. Todavía mecía el coño cuando eyaculé la última vez. Sin embargo, no me retiré, porque era absolutamente fabuloso sentir todas las pequeñas contracciones de su vagina alrededor de mi pene cuando movía las caderas. Nadine respiraba con dificultad cuando se movió demasiado y mi polla se salió. Vi como un flujo blanco salía de su coño abierto y caía en el suelo al lado de mi piscina. Nadine se levantó lentamente y se acarició los pechos y las caderas y exclamó― ¡Dios, lo necesitaba! Ha sido realmente grandioso. Jacobo estará de acuerdo cuando se lo cuente esta noche. ― ¿Realmente vas a decírselo? Nadine sonrió y dijo― Cada detalle, le encantará oirlos. A él también le gustara que le hable de mañana. ― ¿Mañana…? ― No pensaras que esta sería la única vez, ¿verdad? Hace calor afuera, estoy caliente adentro, y espero que pienses que yo también estoy caliente― soltó una risita y continuó― Soy una mujer ardiente, caliente y cachonda, con un vecino que la refresca. Necesitaré refrescarme todos los días hasta que mi marido regrese, y probablemente un par de veces cada la semana después de esto. Jacobo querrá vernos juntos, no es bisexual ni nada de eso, simplemente le gusta ver a otro hombre follarme. Una vez que estemos a solas, me preguntará si me gustó, y luego me volverá a follar. ¿Te molestaría eso? Bueno, Jacobo regresará mañana y ya me preguntó si podía mirar. ― Todavía estoy un poco indeciso, pero sin embargo, probablemente me vaya bien. Nadine tiene el coñito muy apretado y anoche me acostó en el chaise longue de la piscina y me montó. Es increíble lo profundo que se metió mi polla. Necesito sentir eso de nuevo, y más de una vez. Si su marido quiere mirar, valdrá la pena. Otro relato ... Poco a poco, cada vez hay más relatos porque poco a poco os vais animando a escribirlos y a enviarlos para compartirlos. A lo mejor, tienes cosas que contar y que te apetece compartir, pues este es el sitio. Si lo deseáis, puedes enviar tu relato a la dirección que figura en este enlace enviar relatos prohibidosY si lo que quieres es copiar algún relato y compartirlo en tu sitio, o en otro, no olvides copiar y pegar también el enlace de donde lo has obtenido. y el nombre del autor, no cuesta nada y es de justicia.Y si estás interesado en adquirir esta página, debes de saber que está en venta. Si tienes interés, puedes contactar con nosotros aquí. |
|