Esta web utiliza cookies, puedes ver nuestra la política de cookies, aquí Si continuas navegando estás aceptándola
Política de cookies +
La Página de Bedri
Relatos prohibidos
Estudiante inoportuno
ADVERTENCIA: Esta página contiene textos, imágenes o enlaces que pudieran ser considerados no apropiados para personas menores de la edad legal. Por eso se hace esta advertencia. El contenido de los mismos es evidentemente "para adultos" y de contenido explícitamente sexual por lo que, hecha esta advertencia, si finalmente decides continuar, lo haces bajo tu única y exclusiva responsabilidad. No se obliga a entrar, es más, se recomienda que aquellas personas que puedan sentirse molestas, o incluso ofendidas, con el contenido de lo que aquí aparece, que se abstengan de hacerlo.

Aquí en mi ciudad, hay un adelantó importante en las temperaturas, serían las esperadas en el verano.

Me encanta caminar o trotar por el parque lineal, cercano a mi casa. Buscando estar en buena forma física, decidí fortalecer mis músculos ejercitando ese día. Muy temprano, luego de calzarme zapatillas, un mini short de algodón, una remera sin mangas y aplicarme aceite protector solar, me dirigí al parque acompañada por la mirada de los hombres que encontraba.

La visera parasol protegía un poco mis ojos de la fuerte luz solar en un cielo diáfano.

Comencé caminando a paso continuo a fin de calentar músculos para comenzar a trotar. En mi mente daban vueltas suposiciones sobre futuros encuentros nudistas en casa de Carlos. O tardes de playa disfrutando con amigos. El sacrificio valdría la pena. Es hermoso estar con buen estado físico en el verano.

Cuando noté que alguien caminaba con paso fuerte a mi lado, giré la cabeza hacia él. Era Juan, mi amigo el kinesiólogo. Me sonreía. Lo vi sonriente, feliz de encontrarnos. Creo que está un poco enamorado de mí. Y si no lo estuviese, no afecta en nada nuestra amistad. Hemos tenido pocos encuentros íntimos, pero deliciosos desde que nos conocimos en ese mismo parque. Nos besamos en las mejillas y abrazamos. Luego continuó caminando a mi ritmo.

Me preguntó si estaba ejercitando sola, quiso saber si podía acompañarme en mis ejercicios.

― Es hermoso ejercitar acompañada por ti. Me encanta estar contigo ―Le respondí sonriente.

― El agasajado soy yo por lucirme con una hermosura como tú ―respondió.

Nos reímos los dos y cerré― Basta de cumplidos por ahora. Debo quemar calorías y mantener mis músculos con buena tonicidad.

Luego, me preguntó por un amigo que conoció junto a mi hace casi dos años. También mencionó a Gregory, el chico venezolano, con quien ya no comparte el departamento.

Luego de trotar juntos durante cuarenta y cinco minutos, dimos por terminado el ejercicio. Juan me propuso ir a su casa― ¿Te agradaría recibir una sesión de masajes? ―Me preguntó

Le respondí que pasaría por la tarde. Lo que más me apetecía era ducharme bien y quitarme la ropa mojada de transpiración.

Al despedirnos dijo― Estaré pendiente de tu llegada querida Belu. Prepararé un rico licuado de frutas para ti.

― Descuida, iré, en tus manos me siento de maravillas ― Respondí mirándolo a los ojos.

Los dos nos reímos y nos despedimos, en la puerta del edificio donde vivo, con un abrazo y beso de pico en los labios.

Tomé un largo baño de espuma y eliminé todo vestigio de pelito naciente en axilas y zonas intima. También me lavé prolijamente en profundidad para sentirme segura de ser agradable en toda situación.

Llegué a su casa al caer la tarde, como lo habíamos acordado. Él, sonriente abrió la puerta y exclamó― ¡Estás preciosa! ―Recorriendo mi cuerpo con sus ojos.

Yo, discretamente vestida con una pollera corta ajustada y remera bien escotada dejando visible mi ombligo y sandalias de tirantes cruzados sobre los tobillos. Giré una vuelta completa mi cuerpo delante de él y pregunté― ¿Estoy aprobada?

Juan se reía nerviosamente no pudiendo ocultar el deseo de tenerme entre sus manos. Luego de charlar unos minutos fui al toilette para alistarme y recibir sus masajes.

Mientras me quitaba la ropa y miraba el espejo que me reflejaba de cuerpo entero, pensaba como sorprender a Juan para motivarlo a que deseara poseerme con urgencia. Tardé varios minutos en tomar la decisión. Opté por ir hasta la camilla para masajes, desnuda, únicamente con mis sandalias de tirantes ceñidas a mis tobillos.

Abrí la puerta esperando sorprenderlo. Pero la sorpresa fue mía al verlo junto a otro hombre que se volvió para mirarme. Avergonzada y confundida volví a ingresar al toilette e inmediatamente, Juan golpeó la puerta con sus nudillos pidiendo que lo dejase pasar. Me cubrí con una toalla y abrí la puerta.

Perdón Belu ―Dijo Juan moviendo su cabeza.

― La imprudencia fue mía por intentar sorprenderte ―Dije sintiéndome realmente mal.

Él me explicó lo acontecido― José Luis es un compañero de trabajo. Es estudiante de kinesiología y ha venido por material de estudio que ya no uso... No te pongas mal. Ya se irá.

Me tomé tiempo para responder y se me ocurrió decir― Dile que soy una paciente un poco loca...pero que no me molesta su presencia.

Salió del toilette y dos minutos más tarde lo hice yo cubriendo mi desnudez con una toalla blanca.

José Luis resultó ser un chico muy joven. Cuando llegue hasta él, me saludó con mucha ternura y pidió perdón por ser inoportuno. Lo besé en la mejilla y me senté en la camilla.

Juan le dijo que me ayudase a quitarme las sandalias. Entonces José Luis me miró buscando aprobación.

― ¡Por favor ayúdame! ―Le dije sonriendo.

Se arrodilló en el piso tomando suavemente un pie para quitarme el calzado. Luego con delicadeza me ayudó a tenderme boca abajo sobre la camilla y cubrió mi cola con la toalla.

Juan, vistiendo su conjunto de pantalón amplio y chaqueta celeste comenzó a masajear un brazo mientras José Luis lo observaba.

― ¿Estás cómoda y relajada Belu? ―Preguntó Juan.

―  Me siento de maravillas en tus manos ―Le respondí.

― ¿Te importaría que José Luis haga práctica de masaje en tu otro brazo? ―Volvió a preguntar.

― ¡Adelante José Luis! quiero probar tus masajes ―Animé sonriendo.

El chico tomó mi mano entre las suyas aceitadas y comenzó a tratar dedo por dedo. Ambos avanzaron masajeando los brazos hasta llegar a mi cuello y clavículas.

― Me siento una diosa griega deleitándose en el palacio ―Dije, intentando tener empatía con el chico y ambos se rieron.

Abrí los ojos y los vi parados junto a mi cabeza. En verdad veía los montículos que se levantaban en sus pantalones. Mi libido se acrecentaba minutos tras minuto, cuando cuatro manos bajaban por mi espalda. Por momentos fantaseaba imaginando que había sido atrapada por un pulpo gigante.

Cuando sus manos llegaron a la toalla se detuvieron. Luego se pararon junto a mis pies. Comenzaron a tratar dedo por dedos y a masajear las plantas de los pies provocándome cosquillas y haciendo que se humedeciera la vagina. Instintivamente movía las piernas y las separaba unos centímetros. Posiblemente ellos veían mi conchita mojada.

Continuaron masajeando mis tobillos, pantorrillas llegando casi a la naciente de mis muslos gorditos

Juan dijo con seguridad en su voz― Querida Belu, debo retirar la toalla para masajear enérgicamente los glúteos.

― Hazlo como tú sabes ―Respondí.

Sin nada cubriendo mi desnudez, tomaron mis glúteos entre sus manos aceitadas. Amasaron, sobaron y presionaron con sus dedos hasta sentirlos sobre el capullo de mi ano. Me invadió una sensación de picor en toda la cola.

― Es por la activación del flujo sanguíneo en la zona ― explicó Juan en una oportunidad. Me mantuve callada y me indicó que me girara.

Empezaron por los pies, tobillos y luego se detuvieron en mis rodillas. Ya era inocultable para ellos, lo mojada que estaba. mirando al techo y sin que nada me cubriera. En ellos era inocultable la erección de sus miembros. Dos tremendas carpas se levantaban bajo la línea de sus cinturones.

Juan salteando zonas a masajear, se apoderó de mis pechos. Dejando a José Luis tratando las rodillas. Llevé una mano hacia Juan y apreté su pene cubierto por su pantalón. Él se inclinó y devoro mis labios. Mordiendo suavemente.

Aproximando mi boca a su oído le dije― Estoy muy mojada, no soportaré que juegues así conmigo. Los quiero desnudos a mí lado.

Me besó nuevamente y comenzó a quitarse la ropa. En un minuto más, ambos ya desnudos jugaban con mis tetas y ofrecían sus penes al alcance de mi boca. Les hice mamadas cortas mientras hurgaban en mi conchita inflamada y jugaban con mi clítoris, haciendo que me retorciera y gimiera.

Me bajaron al piso sobre una toalla tendida en la alfombra. Juan me separó las piernas para encajar su pelvis entre ellas. Comenzó a penetrarme con movimientos lentos y ondulantes, haciendo que su pene rozase mi clítoris. Enloquecida de placer me vine a chorros mientras temblaba y gritaba.

José Luis meneaba su verga blanca y la restregaba en mis labios abiertos. Pero pronto no pudo contenerse más y se derramó sobre mi cara.

Juan continuaba haciendo movimientos de caderas mientras me penetraba haciendo que tuviera un ruidoso segundo orgasmo. Se aferró a mis tetas dando estocadas profundas, se puso rígido y me lleno con su semen caliente.

José Luis se puso de pie y fue hasta el baño.

Juan se volteó a mi lado evitando que soportase su peso y pasé a estar sobre él, con la cabeza apoyada en su pecho y mi vientre sobre su vientre.

El chico ya vestido pasó a mi lado y despidiéndose nuestro, cerró la puerta de un golpe al salir.

Mis fluidos caían sobre la pelvis de Juan que me mantenía abrazada mientras me acariciaba la espalda y el culo. Disfruté mucho ese momento de relajación juntos. Hasta que sugirió ducharnos para refrescarnos. Acepté gustosa para quitarme el pegote de semen en cara y cabellos que me había regalado José Luis.

Me ayudo a ponerme de pie y me condujo de la mano hasta el baño principal. El agua tibia se deslizaba desde mi coronilla hasta los pies quitando todo pegote de semen en mi cuerpo. Juan me besaba y se detuvo a mordisquear mis pezones hasta endurecerlos. Sus manos recorrieron toda mi piel. Mi conchita se enrojeció y sus labios se hincharon, deseando ser separados.

La verga de mi amigo estuvo nuevamente dura y se apoyaba en mi pancita. Al terminar de ducharnos, Juan pasó una toalla seca por mi cuerpo y me cargó en brazos para dejarme sobre su cama. La habitación estaba en penumbras y olía exquisitamente bien.

Abrí la boca y le reclamé me diera su pene en los labios. No fue necesario que lo pidiera dos veces. Me lo dio entero hasta tocar mi garganta haciendo que me atragantase, mis ojos se pusieran llorosos y liberase saliva por las comisuras. Luego, metiendo su cara entre mis piernas, me devoró con ansias vulva y ano, haciendo que llegase a sentirme flotar en una nube de placer.

En posición de perrito, me abrió bien la conchita con su preciosa herramienta dándome embestidas desde atrás. Con fuerza y profundidad. Llegué al orgasmo gritando y acomodando el culo para recibirlo muy adentro en cada estocada.

No me sorprendió cuando sacó la verga de mi vagina y la apoyó en el capullo marrón. Yo intuía que Juan querría abrirme el culo. Apoyó el glande con firmeza, empujó hasta doblegar la resistencia del esfínter y me ensartó en todo lo largo de su miembro. Metiendo y sacando todo el tiempo. Fue una sesión de sexo anal tan prolongada que logró hacerme tener un orgasmo antes de que se viniera y me llenará con su néctar.

Mientras yo me quejaba que me ardía el ano, suspiró profundamente, se dejó caer boca arriba a mi lado y dijo― Creo que merecemos buen un vaso de licuado de frutas.

Belu

Otro relato ...




Poco a poco, cada vez hay más relatos porque poco a poco os vais animando a escribirlos y a enviarlos para compartirlos. A lo mejor, tienes cosas que contar y que te apetece compartir, pues este es el sitio. Si lo deseáis, puedes enviar tu relato a la dirección que figura en este enlace enviar relatos prohibidos

Y si lo que quieres es copiar algún relato y compartirlo en tu sitio, o en otro, no olvides copiar y pegar también el enlace de donde lo has obtenido. y el nombre del autor, no cuesta nada y es de justicia.

Y si estás interesado en adquirir esta página, debes de saber que está en venta. Si tienes interés, puedes contactar con nosotros aquí.