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La Página de Bedri
Relatos prohibidos
Fantasía cumplida
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Siempre quise ver a mi esposa, Teresa, follar con otro hombre. Pero me resigné a que eso nunca sucediera ya que ella era virgen cuando nos casamos y religiosa estricta. En ocasiones le propuse que jugara al strip póker para al menos desnudarla frente a otras personas, pero no lo consideró. Ella es una rubia alta y delgada, con buena estructura corporal y buenas y firmes tetas. Nunca ha tenido hijos y el día de hoy todavía tiene las tetas muy firmes.

Al poco de casarnos, comenzó un nuevo trabajo donde estuvo hasta que nos trasladamos a la ciudad donde ahora vivimos. Sigue trabajando en algo similar a su primer trabajo.

Hace unos dos meses, nos dijeron que un amigo de mi infancia había muerto. Él había sido el supervisor de mi esposa en el primer empleo de esta. Le recordamos y hablábamos de cosas buenas de él cuando mi esposa rompió a llorar y dijo― Tengo una confesión que hacerte ―Oír aquello me desconcertó y aún más cuando ella me espetó que había tenido una aventura con él durante el primer año en el empleo. Ella continuó diciendo que solo había sucedido dos veces y que se detuvieron porque ella se sentía culpable. Siguió diciendo que había estado tratando de encontrar la manera de olvidarlo y que aquello la atormentaba todavía. Estaba bloqueado, pero también estaba excitado. En mi cabeza intentaba encontrar una manera de llegar a los detalles más sucios. Deseaba poder obtener una imagen mental de que ella lo estaba follando para satisfacer mi fantasía. Ella lloriqueaba sobre lo mal que se sentía engañándome y todo lo demás. Entonces ella abrió la puerta cuando dijo― Por favor, perdóname, haré cualquier cosa por ti si puedes perdonarme ―Allí estaba, los cielos se abrieron, los ángeles cantaron, y mi fantasía estaba a punto de hacerse realidad. Sabía que tenía que ser muy cuidadoso con la forma en que trataba eso, así que puse aspecto de abatido, y dije― Si realmente quieres compensar este engaño, cumplirás mi fantasía y me dejarás mirar como que te follas a otro.

Ella se quedó aturdida durante un momento y luego dijo― ¿Estás seguro de que eso es lo que quieres? ¿Entonces me perdonarás?

A la noche siguiente, estábamos sentados en la sala y dijo― ¿A quién quieres que joda?

Quedé en estado de shock total, ya que ella nunca usa esa palabra excepto y parecía estar totalmente decidida a ello. Hice una lista con amigos míos que pensé que le darían un buen polvo. Tenía alrededor de media docena chicos y parecía estar de acuerdo con ellos, entonces dijo― ¿Cómo funcionan esos sitios web de citas?

― Bueno, descubrámoslo ―dije. Nos conectamos y creé un perfil para ella en una web ―Ahora deja que comiencen los juegos ―Añadí.

Durante el mes siguiente supervisé su perfil y discutimos sobre los hombres que le enviaron mensajes. Los pros y los contras de los pervertido y locos, y lo que le pareció atractivo y lo que encontró ridículo. Encontró a un hombre que despertó su interés y, después de intercambiar algunos correos electrónicos, se reunieron para tomar un café. Estuve de acuerdo en que ella podría conocer a los hombres por sí misma antes de decidir. Así que se encontró con este hombre y sin su conocimiento entré en contacto con él como una precaución para ver en qué se estaba metiendo. Nos intercambiamos correos electrónicos y llamadas telefónicas y el día que se conocieron, por el tono de su voz estaba muy emocionado. Me dijo que habían charlado en un café durante una media hora y luego salieron a su auto donde la invitó a conversar un rato. Después de subir al coche, él le dio un beso y ella respondió. Después de eso ella le dijo que estarían en contacto. Me hizo agradó que aquel fuera el primero. Ya estaba un paso más cerca de mi objetivo. Desafortunadamente, él le comenzó a enviar mensajes de texto casi cada hora y eso la asustó.

Así que una semana más tarde encontró a Mon en la y una vez más tuvo una cita para conocerse. No lo contacté pero me imagino que fue un fracaso solo por el aspecto de ella cuando llegó a casa y dijo que le dio un beso educado antes de irse, pero no era un hombre guapo.

Han pasado algunas semana y estaba dispuesto a suspenderlo. Ella dudaba entre cuatro o cinco muchachos y no se decidía por uno de ellos. De repente, dijo que estaba valorando a un tipo llamado Jon que tenía una foto sentado en una Harley. A mi esposa no le gustan las motos, de hecho las odia. De todos modos, ella decidió que quería conocer a este hombre. Le contacté e intercambiamos correos y nos conectamos con Messenger. Le pedí que me dijera qué pensaba para después de que se encuentren y que me mantuviera al tanto si acepta.

Llegó el día y él me manda un mensaje y dice que estaba muy entusiasmado con ella. Dice que haría cualquier cosa para tener sexo con ella. Mi consejo fue simplemente "Paciencia". Ella regresó a casa con un brillo en los ojos y dijo― ¡Creo que lo encontré!

Así que hice decenas de preguntas sobre la cita y ella estaba entusiasmada. Ella estaba excitada que la llevé al dormitorio y follamos como conejos hablando sobre cómo iba a dejar que Jon se la follara.

Dos días después recibí un mensaje de Jon que él pasó por su trabajo y decidieron ir a tomar un café. Luego ella me dijo que se sentaron en su automóvil, en un estacionamiento, y se besaron durante varios minutos. Dijo que solo la besó y que no intentó nada más. Esa noche me contó lo caballeroso que era y lo húmeda que estaba besándolo. Dijo que se moría por saber qué tenía dentro de aquellos jeans. Le dije que la mejor manera de averiguarlo era tener una cita en una habitación de motel y ella estuvo de acuerdo. ¡Por fin iba a cumplir mi fantasía!

Tres días ante de irse, él me dijo a través de un mensaje que le había enviado un mensaje de texto y que quería reunirse con ella, para almorzar antes de irse. Lo supe y estuve excitado por saber lo que sucedió después. Alrededor de las dos de la tarde recibí una llamada de Teresa, estaba mareada. Le pregunté qué pasaba y dijo que se había encontrado con Jon y que habían ido a dar un paseo en un parque apartado y se habían besado. Me dijo que se habían puesto muy calientes y que me lo contaría esta noche.

Un cuarto de hora después, recibí un mensaje de Jon y cómo no hay forma de que pueda explicar lo que sucedió sin agregar el hilo de mensajería instantánea real, este es:

Yo: Dame todos los detalles

Jon: Lo pasé realmente bien

Jon: Algunos besos para empezar

Jon: Las cosas se pusieron calientes muy rápido

Jon: Iba a hacer ejercicio hoy, así que llevaba pantalones cortos amplios.

Jon: Empecé a frotarle el coño a través de sus pantalones y ella me frotó la polla a través de mis pantalones

Jon: Entonces ella fue audaz y metió una mano dentro de mis pantalones y comenzó a acariciarme la polla.

Jon: Le pregunté si podía desabrocharle los pantalones y me dijo que sí.

Yo: Mientras la besabas.

Jon: Sí.

Jon: Le metí un dedo en el interior y lo bombeé dentro y fuera por unos minutos. Luego me los lamí.

Jon: Estaba tan mojada…

Jon: Me sacó la polla de los pantalones y continuó masturbándome, recosté la cabeza, se inclinó y comenzó a hacerme una mamada.

Jon: Le dije que no podría tener mucho más tiempo y no podía esperar a tener mi polla dentro de ella.

Jon: Ella dijo― ¿Crees que tu auto es lo suficientemente grande?

Jon: Y yo dije― Creo que sí―Y se desabrochó los pantalones y se los quitó, y se quitó las bragas.

Jon: Me quité los pantalones, y ella se subió encima. Tomo mi polla y se la frotó a lo largo de los labios de su coño.

Jon: Mi cabeza daba vueltas y luego se la metió en el coño.

Jon: Estaba muy apretada.

Jon: Me jodió como si estuviera poseída.

Jon: Yo estaba en el cielo

Jon: Después de un rato la giré y la acosté en el asiento del pasajero, me puse y comencé a follarla.

Jon: Ella envolvió sus piernas alrededor de mi espalda como para meterme más dentro de ella.

Jon: Se sentía tan bien, realmente no lo esperaba. Empecé a follarla mientras la estaba besando. Metí mis manos debajo de su blusa y por primera vez le toqué unos pezones muy duros y unas tetas muy firmes.

Jon: Me dijo que los mensajes de texto esta mañana la habían calentado mucho y que estaba muy cachonda. Que tenía que tener mi pene dentro de ella.

Jon: Estaba mordiéndose el labio inferior, jadeando y gimiendo y luego noté que su coño comenzaba a apretar mi polla. Eso desencadenó mi orgasmo y vacié mis bolas en su interior.

Jon: Espero no haber sobrepasado ningún límite.

Yo: No, no, en absoluto.

Jon: Bueno, porque no quiero hacer las cosas mal.

Yo: ¿Lo disfrutó?

Jon: Creo que sí, gritaba para que la follara más fuerte.

Jon: Fue muy espontáneo.

Jon: La saqué y vi un pequeño reguero de semen comenzar a salir de su coño. Tenía una caja de pañuelos de papel en el auto, así que le limpié todo lo que pude y luego ella me besó apasionadamente.

Después de aquellos mensajes yo tenía una barra de acero dentro de los pantalones y no podía esperar a que llegara a casa. A seis de la tarde, Teresa regresó vino del trabajo y venía resplandeciente. Esperé a que me contara la cita y ella me agarró de la mano y nos fuimos al dormitorio. No eran necesarios los juegos previos, ella ya estaba empapada y se la metí directamente. Mientras estaba follándole el coño, ella me empieza a decir que se estaban besando y que ella le agarró el pene y lo acarició mientras él la tocaba y lo grande que era la cabeza de su pene. Luego ella comienza a contarme cómo se subió encima de él y como se hundió su pene dentro de ella. De repente ella se corrió y yo también dentro de ella.

Durante la hora siguiente, ella me fue contando todos los detalles, tal como había hecho antes Jon en los mensajes. Se habían estado enviando mensajes de texto toda esa mañana antes de encontrarse para almorzar. Ella me confesó que había estado muy nerviosa y que tenía que volver a verlo. También dijo que quería follarlo y el calor del momento la llevó a hacer lo que fuera necesario para quitar esa comezón. Lo justificó diciendo que yo le había dicho que podía hacer lo que quisiera mientras llegara a casa y me lo contara. Dijo que después de que él se bajara de ella, ella bajó la mirada y vio su semen en el asiento de cuero. Sacó una caja de pañuelos de papel y comenzó a limpiarla. Ella dijo que se sentía muy sexy.

Cuando Jon regresó de sus vacaciones, ella llegó a casa diciendo que había regresado y que quería follarlo, pero esta vez quería una cama para tener más espacio. Acordamos reunirnos el domingo por la tarde. Cuando Jon llegó, me levanté y le di la mano. Recuerdo que pensé que aquella mano pronto tocaría cada parte del cuerpo de Teresa y noté que mi polla se ponía dura.

Los tres estábamos parados al lado de nuestra gran cama y el silencio era ensordecedor. Rompí el silencio y dije― ¡Disfrutad! ―y me senté en una silla al lado de la cama.

Jon se fue hacia Teresa y se abrazaron y comenzaron a besarse apasionadamente. Estaban besándose como una pareja en una película romántica. De pie, con las manos moviéndose lenta y suavemente sobre el otro. La mano derecha de Jon se deslizó lentamente hasta que entró en contacto con el seno izquierdo de mi esposa. Lo apretó y pude ver a Teresa derretirse. Le masajeó la teta unos momentos y le retorció el pezón a través de la blusa. Él le puso la mano en la cintura y comenzó a apartarle la blusa mientras lo hacía. Teresa lo ayudó a quitarla y se reveló el misterio de cómo eran sus pechos. Jon puso sus labios en un pezón y casi de manera adoradora comenzó a hacerle el amor a sus tetas. Primero uno y luego el otro. Teresa dejó caer la cabeza cautivada por la sensación. Jon volvió a darse un festín con los labios y comenzó a bajar sus manos por la cintura hacia las caderas. Metió una mano en la entrepierna y movió sus dedos sobre el coño mientras mantenía su boca en la suya. Luego, él se arrodilló, le bajó los pantalones y le besó le montículo púbico a través de las bragas negras mientras se las iba quitando.

En ese momento, mi esposa estaba completamente desnuda frente a los dos. Él se puso de pie y ella se tumbó en la cama con las piernas colgando del costado. Jon le separó las piernas y comenzó a besarle desde la rodilla izquierda hasta el muslo y frotándole la parte exterior de las piernas. Cuando llegó a su coño, su lengua apareció y comenzó a comerla como un hombre hambriento. Durante la siguiente media hora, Jon usó su lengua como una pequeña polla y le jodió el coño y el culo como un hombre poseído. Teresa estaba con los ojos cerrados y las manos en la parte posterior de la cabeza instándolo a hacerle más. Él insertó un dedo dentro del coño mientras se amamantaba de su clítoris llevando a Teresa a su primer orgasmo.

Jon continuó su asalto oral mientras ella estaba en lo alto de la ola del orgasmo cuando noté que tenía tres dedos entrando y saliendo de su coño a gran velocidad; y que su clítoris estaba lleno hasta el punto de que sobresalía suplicando que lo succionaran más y Jon no la decepcionó. Continuó lamiéndole el coño hasta que la escuché susurrar― Por favor, cógeme.

Jon, bajó su mano hasta el botón de sus jeans y se levantó para quitarse los pantalones y la camisa. Allí estaba la herramienta con la que pronto estaría follando a mi esposa mientras los miraba. Estaba totalmente erecta, y era grande y gruesa.

Jon le besó el cuerpo, subiendo hasta que le encontró la boca y la besó. Mientras los amantes se besaban, pude ver el brillo de los jugos de Teresa en rostro de Jon, mientras ella lo besaba y le lamía la cara. Miré hacia abajo y vi su polla a solo unos centímetros de la entrada de su coño inflamado y ansioso. Teresa alargó su mano izquierda y cogió el pene acariciándolo lentamente. Luego comenzó a frotarlo arriba y abajo por su raja para untar en la cabeza con sus jugos. Y pude ver cómo su anillo de bodas subía y bajaba por aquella enorme verga. Lentamente la movió hacia adelante y cuando tocó su coño ella movió su mano y Jon hundió su polla en ella hasta la base. Se detuvo por un momento para dejarla acostumbrarse a su polla metida dentro de ella. La estaba besando y su mano acariciaba su teta otra vez. Se inclinó y comenzó a chuparle las tetas y sus caderas comenzaron a moverse al entrar y salir su polla de mi esposa. Durante ese tiempo estoy allí sentado, con mi polla en la mano esperando no correrme antes de poder follarla. Él se tomó su tiempo acariciándola dentro y fuera de ella que estaba gimiendo y frotándose con él. Durante el siguiente cuarto de hora, Jon le metió la polla como una máquina perforadora, en la posición del misionero.

Jon se detuvo y le dio la vuelta y la tomó a lo perrito. A Teresa le encanta esa posición y pude ver aquella gorda polla entrando y saliendo de su coño; y cómo el empujaba con fuerza desde atrás para tratar de metérsela más profundo. Ambos gemían y el sonido de ellos follando tenía mi pene como tan duro como no puedo recordar. Follaron en varias posiciones y yo sabía por los sonidos que Teresa ya había corrido dos veces cuando oí a Jon soltar un fuerte gemido y empujar fuerte y profundamente, y aferrarse a las caderas de mi esposa mientras se vaciaba dentro de su vagina y ella me miraba sonriente y complacida.

Mi fantasía se había hecho realidad aunque todavía no sé si perdonarla o no…

El esposo de Teresa

Otro relato ...




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