Mi esposa Andrea me preguntó lo que quería para mi cumpleaños ese año y como ahora es una esposa cachonda en toda regla ya sabía que implicaría eso. Le pregunté si podía tener cualquier cosa y dijo que sí, siempre y cuando no fuera muy caro. Le dije que lo que quería no costaba nada. Entonces dijo que sí, y que no costaría nada.
Había descrito cómo quería que exactamente fuera y le pedí que siguiera las instrucciones al pie de la letra. Ella accedió a todo, así que le entregué mi petición de regalo de cumpleaños. Se sentó y empezó a leer las detalladas instrucciones. La observé mientras leía y me di cuenta de que debía de estar excitada porque cruzó las piernas. Como llevaba unos ajustados pantalones cortos, pude ver cómo los músculos de sus muslos se tensaban y relajaban.
Cuando leyó todas las páginas, descruzó las piernas y me miró. Le pregunté si podía hacerlo. Me mirándome fijamente a los ojos y dijo que por supuesto, pero que una vez que empezara no se volvería atrás. Cuando lo dijo, sentí helados las manos y los pies, me sentí como si estuviera viendo cómo cometía un gran error.
Como mi cumpleaños caía en jueves, dijo que empezaríamos el lunes anterior. Cuando llegué a casa del trabajo ese lunes, me recibió en la puerta y me dijo que fuera a ducharme y que me asegurara de rasurarme ahí abajo. Y que después fuera con ella en la habitación.
Entré en la habitación con el albornoz puesto y vi a Andrea en la cama. Me hizo un gesto con el dedo para que me acercara. Me hizo girar de espaldas a ella y rápidamente me puso las esposas. Mientras las apretaba con fuerza, dijo― Bien, hemos empezado y no terminaremos hasta el próximo domingo ―Entonces me hizo girar para inspeccionar mi rasurado. Me agarró el pene y lo levantó y luego los testículos. Estaba satisfecha y cogió una nueva jaula de castidad que nunca antes había visto.
Me quitó la bata de los hombros y empezó a ponerme el dispositivo. La anilla era bastante pequeña y tuvo que esforzarse para pasar los testículos por ella, y luego pasó el pene flácido. A continuación, puso la jaula, extremadamente corta sobre mi pene y la empujó hacia abajo hasta que los pasadores de alineación entraron en los de la anilla. Tan pronto como entraron, empujó el perno con la llave, cerró y sacó la llave. Aunque esta jaula era más pequeña que las otras que tenemos, sentí que podía vencerla. Me sorprendió mucho cuando a continuación cogió otra pieza nunca vista y la introdujo cuidadosamente en mi piercing y en mi uretra. Insertó un perno de bloqueo en él exactamente como el de la jaula. Luego se detuvo a admirar lo que había hecho.
― No vas a salir de ahí, listillo ―se rió― No sin partirte la cabeza del pene en dos.
Me hizo girar y soltó las esposas para que la bata cayera al suelo. Se levantó y abrió el albornoz que llevaba puesto, estaba totalmente desnuda debajo. Me dijo que me pusiera de pie y la viera prepararse para salir. Sabía que estaba siguiendo las indicaciones, pero le seguí el juego preguntándole a dónde iba. Dijo que Tim iba a invitar a algunos de sus amigos a ver una película en su casa, y que pensó que podría ir y ver si podía ser follada por ellos.
En cuanto terminó de decir eso, señaló a mi pobre pene, que se esforzaba por ponerse erecto pero la jaula lo impedía. Se sentó frente al espejo y comenzó a maquillarse los ojos. Se puso muy cachonda y luego se subió un par de medias negras de encaje nuevas por las piernas. Las subió del todo para que los labios de su coño sin pelo rozaran la ancha banda de encaje de la parte superior. Ella dobló y enderezó sus piernas muy rápido y dijo que se sentía muy cachonda frotando el coño así. Se puso un par de zapatos negros tacones de 15 centímetros y me preguntó si la veía bien. Le dije que sí, que hasta ahora era absolutamente hermosa.
Ella dijo que hasta ahora no, dijo que se había puesto todo lo que iba a llevar. Le dije que no podía ir hasta allí vestida así. Ella dijo la llevaría y que volvería a casa a esperar que me llamase cuando estuviese lista para volver a casa.
― ¿Te vas a quedar toda la noche? ―le pregunté.
― Probablemente sí, tengo la sensación de que una vez que consiga que esos chicos me vean va a ser difícil conseguir que me dejen ir ―dijo.
Me ordeno que me pusiera unos pantalones de nylon y que nos fuéramos. Nos subimos al coche dentro del garaje para que nuestros vecinos no nos pudieran ver.
Mientras conducía le dije― No tengo sitio donde dejarte.
― ¿Y qué? ―respondió ella.
― Bueno, no es de noche y quieres ir hasta su puerta con nada más que unas medias.
― Lo sé, ¿no es emocionante? ―respondió.
La dejé delante de la casa e Tim y vi como entraba. Había cinco coches que nunca había visto antes y sabía que le iban a follar muchas veces. Me fui a casa y como era lunes por la noche y tenía que trabajar el resto de la semana esperaba que me llamara antes de que fuera muy tarde. Me dormí esperando su llamada y a la mañana siguiente me vestí y me fui a trabajar sin saber nada de ella. Cuando regresaba a casa estaba preocupado por ella. Abrí la puerta, entré en la casa y oí que me llamaba. Estaba en la cocina y me sorprendió lo que vi. Llevaba unas botas negras hasta el muslo y unas medias negras de rejilla sujetas por un liguero negro, nada más. Me dijo que tenía algo que enseñarme y que me pusiera en la mesa.
Vino hacia mí con un contoneo extremadamente sexy, y cuando llegó, dijo― He hecho que tus sueños se hagan realidad.
Yo estaba literalmente temblando de emoción y ―Vale―fue todo lo que logré decir.
Con las manos en las caderas, se giró sobre los altos tacones de las botas para que su culo quedara frente a mí― ¿Te gusta?
Miré la nalga derecha y había un nuevo tatuaje. Miré de cerca y vi que eran palabras y no sólo palabras sino nombres. Conté siete nombres de hombres― ¿Quienes son? ―Pregunté.
― Son los nombres de todos los que se follaron a tu mujer anoche ―me dijo― Uno de ellos es un artista del tatuaje y tuvo la idea de hacer de esa noche una parte permanente de mi cuerpo. ¿Te gusta? ―dijo orgullosa.
― ¡Oh, Dios mío! ― dije, estoy tan excitado que no puedo decírtelo.
Me dijo que me pusiera de pie. Lo hice y me quité los pantalones y salió mi polla enjaulada haciendo todo lo posible por ponerse erecta.
Se rió y se agachó poniendo las manos en las rodillas. Entonces presioné su infiel vagina contra mi pene enjaulado― ¿Quieres un poco de mi coño? ―me preguntó.
― ¡Claro que sí ―dije en voz alta.
Se levantó y dijo― No, hasta que mis dos nalgas están llenas de nombres.
Permaneció vestida sólo con las medias, las botas y el liguero toda la tarde. Para cuando nos fuimos a la cama un largo chorro de líquido claro goteaba de la cabeza de mi pene. Andrea me hizo ponerme un par de sus bragas para dormir para que no manchara la cama.
El miércoles, día de mi verdadero cumpleaños, cuando llegué a casa, Andrea me recibió en la puerta con un beso. De nuevo llevaba solo medias y zapatos de tacones. Esta vez eran de color café y hacían que sus piernas se vieran increíbles. Me cogió de la mano y me llevó a la cocina. Me sentó en la misma silla que el día anterior y luego se puso de pie con las manos en las caderas de nuevo y preguntó si estaba listo. Le pregunté que listo para qué y se dio la vuelta y en la parte del culo donde tenía los siete nombres, hoy había cuatro más hoy.
― ¿Te has follado a cuatro más hoy?
― En realidad me he follado a cinco, pero el quinto era el tatuador y su nombre ya estaba, así que me lo follé para pagar el tatuaje de los cuatro nombres nuevos―aclaró.
Me levanté y me desabroché los pantalones y en cuanto llegaron al suelo la agarré por las caderas y le enterré mi pene enjaulado entre las nalgas. Ella se apartó y me dijo que dejara de hacer eso― No puedes tener mi coño, es para mis amigos.
Todo el jueves, en el trabajo no pude dejar de pensar en mi esposa, preguntándome si estaba follando en ese momento. Así que tan pronto como fue la hora de dejar de trabajar, me fui a casa. Andrea me recibió en la puerta con un par de pantimedias brillantes y zapatillas de tenis.
― Estoy confundido ¿por qué las pantimedias? ―le dije.
Contestó que uno de sus amigos tiene una obsesión con ellas y ya que tiene una polla tan gruesa que quería hacerle feliz. Dije que si había algún nombre nuevo en su trasero. Me empujó en la silla y enganchó el elástico con sus pulgares y lo bajó hasta justo debajo de los labios de su coño y luego se dio la vuelta. Miré su nalga derecha y todavía tenía los mismos once nombres. En su nalga izquierda y vi cuatro nombres más.
― ¡Guauuu! ―dije en voz alta― Así que supongo que te has follado a cinco hoy, ¿eh? ―Respondió que sí, que el tatuador también había estado.
El viernes fue más o menos lo mismo y cuando llegué a casa estaba totalmente desnuda e inmediatamente me mostró que había añadido seis nombres ese día. Su culo redondo y sexy tenía más de veinte nombres de hombres en él. Luego dijo que tenía una sorpresa para el sábado.
El sábado se levantó, se duchó y se puso unos pequeños pantalones cortos que mostraban los nombres tatuados en la parte inferior de sus nalgas. Se puso una camiseta de tirantes y se calzó unas sandalias, me besó y se fue.
Eran las nueve y media de la noche cuando volvió a casa. Se quitó las bragas para dejar al descubierto cinco nombres más en su culo y se dio la vuelta y justo encima de la raja de su coño estaban las palabras “La puta de mis amigos”. Estaba muy bien hecho y la filigrana realmente corría hacia abajo en cada labio del coño perfectamente afeitado. Me preguntó si me gustaba el tatuaje de su esposa. Le dije que me encantaba, pero que me dolían tanto los huevos que necesitaba correrme. Ella tomó mis testículos su pequeña mano y los apretó con fuerza. Dijo que mi coño está tan dolorido que pasará una semana entera antes de que pueda dejarte tener sexo conmigo. Empecé a quejarme y ella dijo una palabra más y serán dos semanas.
El domingo por la mañana nos levantamos, desayunamos y después me dijo― Hoy viene un amigo a follarme y si quieres mirar podrás hacerlo ―Le dije que sí.
Se duchó y volvió al estudio llevando sólo una braga de bikini tipo tanga― Voy a broncear las tetas mientras espero a mis amigos ― dijo
― ¿Amigos? ¿En plural? ―pregunté.
― Si, que dos chicos nuevos y quien me hace los tatuajes.
La vi recibir dos pollas gruesas y peludas en coño y culo como una estrella del porno. La follaron tan fuerte como pudieron y cuando se cansaron, un hombre con una larga barba blanca le tatuó los nombres en el culo. Luego sacó su polla y la introdujo en el culo de Andrea. Le sujetó las caderas y se quedó perfectamente quieto. En unos minutos sacó la polla que fue seguida por una gran cantidad de semen. Se subió los pantalones y se fueron los tres. Andrea desbloqueó mi jaula y me dijo que le metiera la polla en el coño pero que se quedara totalmente quieto. Empujé mi polla en su muy abierto agujero, sujeté sus caderas mientras ella me follaba con los músculos de su coño.
― ¿Dónde aprendiste eso? ―le pregunté.
― Uno de los nombres de mi culo me enseñó― Dijo mi esposa.
Cuando nos vamos de vacaciones me hace llevar jaula de castidad todo el tiempo y toma el sol en un bikini con tanga que muestra todos los nombres tatuados en su culo. Ella se pavonea y los hombres ven todos esos nombres.
Otro relato ...