Aquel lunes llegué a casa temprano debido a que no había nada que hacer en el trabajo y encontré a mi mujer viendo una de sus películas personales de sexo. Tenía su vibrador entre las piernas y estaba tan cerca de correrse que no se movió cuando entré. En la pantalla del televisor Tim estaba metiendo y sacando su gruesa y peluda polla de su coño sin pelo. Me senté frente a ella y la observe a ella y al televisor durante unos minutos. Ella agarró con fuerza el aparato que zumbaba y soltó un par de gruñidos, luego abrió bien las piernas y frotó el vibrador de arriba abajo entre los labios de su coño antes de apagarlo.
Le pregunté si había terminado y me dijo que no, que normalmente hacía eso hasta que ponían las noticias de las doce. Le pregunté qué hacía después y dijo que los lunes Tim se pasaba por casa, a la hora de comer, para echar un polvo rápido. Le pregunté si iba a venir hoy y respondió que sí, que había hablado con él hacía un par de horas.
― ¿Puedo quedarme a mirar? ―casi le supliqué. Ella dijo que no le importaba y luego se levantó de un salto y dijo que se iba a duchar. Me senté en el inodoro y miré cómo se duchaba y se afeitaba el coño.
La seguí al dormitorio y la miré prepararse. Se puso unas pequeñas bragas y dijo que lo esperaríamos en el estudio. Le pregunté si aquello era todo lo que se iba a poner y dijo que normalmente me encontraba con él completamente desnuda.
― ¿No tienes el coño entumecido por el vibrador? ―pregunté.
― Sí, un poco, pero que me relaja para poder recibir su gruesa polla ―respondió.
En ese momento oímos un auto aparcando delante de la casa. Me dijo que me escondiera en el armario. Yo tenía preparado un lugar en aquel armario para ver a mi esposa mientras era follada.
Acababa de acomodarme cuando entraron en la habitación y mi mujer empezó a quitarle los pantalones a Tim. Cuando le bajó los calzoncillos, su polla semi erecta se asomó. A pesar de que sólo estaba semi erecta es más de dos veces la longitud de mi polla totalmente erecta. En un instante la tuvo dura como una roca con su boca y luego arrojó sus bragas hacia el armario en el que yo estaba. él le abrió las piernas y empezó a meterle la polla. Estaban hablando pero yo no podía entenderlo, aunque sí la oí decir "oh, sí" lo suficientemente alto como para que supiera que yo lo había oído.
En poco tiempo pude escuchar el golpeteo de la carne mientras él hacía todo lo posible para que mi esposa se corriera. Ella envolvió sus piernas alrededor de su espalda cuando él empezó a correrse dentro de ella. Sus piernas cayeron a la cama y Tim la besó en los labios, se vistió y se fue. En cuanto oí que su auto se ponía en marcha, salté entre sus piernas y empecé a chuparle el clítoris hinchado. Eso hizo que se corriera de nuevo y que el semen de Tim empezara a salir. Me tragué cada gota y luego introduje mi pene en su caliente agujero. En unos pocos golpes empecé a eyacular dentro de ella que se quedó quieta hasta que terminé, Me aparté de ella y mientras me tumbaba de espaldas, me dijo que su coño tenía que vaciarse en en mi boca y sentí que los músculos de su estómago se tensaban forzando todo en mi boca.
Luego se levantó de un salto y dijo que teníamos que ducharnos, así que nos duchamos juntos.
Otro relato ...