La Página de Bedri
Relatos prohibidos Orgasmo por control remoto
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Le compré a Andrea un vibrador que puede llevar dentro de ella y que se controla con una aplicación en mi teléfono. Hemos experimentado hasta que lo hemos entendido. Sé exactamente qué configuración se necesita para volverla loca. Una noche, ella dijo que quería salir a tomar unas copas y nos fuimos a cambiar de ropa. Me vestí primero y esperé a Andrea que entró en el estudio con una minifalda vaquera y una camiseta negra de tirantes. Me di cuenta de que llevaba sujetador y se lo comenté. Me dijo que también llevaba bragas y se levantó el borde de la faldita para enseñármelo. Cuando lo hizo vi algo sorprendente, era la antena rosa de su nuevo juguete. La señalé y le pregunté qué era y soltó una risita diciendo que tenía ganas de jugar un poco. Le dije que me parecía bien. Fuimos a un bar y nos sentamos fuera y pedimos una copa, en la segunda ronda Andrea susurró que había un hombre detrás de mí que no dejaba de Le dije que si no lo hacía te obligaría. mirarle las piernas. Le propuse que le enseñara las bragas. Ella se rió y dijo que no. ― ¿Cómo vas a obligarme? ―dijo. Cogí mi teléfono y lo agité hacia ella. ― Np, aquí no ―susurró. ― Entonces abre las piernas déjale verte las bragas ― No, me da vergüenza. Abrí la aplicación y puse en marcha el vibrador en la configuración más baja. Ella saltó y susurró que lo detuviera. Le dije que abriera las piernas para aquel hombre. Dijo que no y que por favor parara. Abrí el ajuste por un segundo y ella saltó de nuevo. La mirada en su cara era de pura lujuria― Por favor detenlo ―dijo y le respondí que ya sabía lo que tenía que hacer. Ella dijo que no, que no lo iba a hacer. Puse la configuración en abierto y puse mi teléfono fuera de su alcance. Vi que sus músculos se tensaron y bebió un gran trago de su vaso. Después de tragar, dijo con los dientes apretados que dejara de hacerlo. Dije que después de tener unos cuantos orgasmos abrirías esas piernas. Ella miró hacia abajo y sacudió la cabeza lentamente, pude ver que intentaba contener el orgasmo pero era inútil. Levantó la vista y mientras me miraba fijamente a los ojos empezó a correrse. Se mordió el labio inferior y en cuanto dejó de hacerlo apagué el vibrador ― Abre las piernas ―le dije ― No ― volvió a decir. Volví a ponerla en alto y me levanté― Tengo que orinar ―le dije. Cogí el teléfono y me fui. Después de orinar me detuve a observar cómo se retorcía en su asiento antes de volver a la mesa. Di un rodeo para poder ver sus piernas antes de sentarme, estaban muy separadas y sus pies estaban en la barra, entre las patas de la silla. Saqué el teléfono y le pregunté si su coño estaba mojado. Ella dijo que sí y me mostré sus bragas. ― ¿Quieres follar con él? ―le pregunté. Ella dijo que sí. Apagué el vibrador y le dije que se acercara a hablar con él. ― ¿Qué le digo? ―me preguntó. ― Dile que quieres follar ―le dije. Se rió y dijo que no podía decirle eso y dije que entonces nos fuéramos. Ella aceptó y mientras salíamos pregunté a mitad de camino― ¿Qué se siente al caminar con esa cosa en el coño? Dijo que se sentía muy bien y le propuse que subiéramos en el coche y que se quitara las bragas y luego camináramos por un centro comercial con su coño desnudo. ― Esta falda es demasiado corta y se verá la antena rosa ―alegó. Entonces le dije que la metiera entre los labios del coño. Ella protestó diciendo que no quedaría allí y le dije que entonces se la metiera en la vagina― Lo intentaré ―dijo ella. Se bajó las bragas y las tiró en el coche pero yo las recogí. Me las llevé a la nariz y las olí― Tu coño siempre huele muy sensual ―le dije. Giró la antena y la introdujo en su empapada raja. Se colocó la falda y dijo que el aire le sentaba bien en los labios de su coño mojado y recién afeitado. Mientras caminábamos me dijo que todo esto me estaba dando hambre. Le pregunté qué de qué tenía hambre. Dijo que de una polla gruesa y dura― ¡Oh, nena, me encanta oírte hablar así! ―le dije. ― Podíamos ir a comprar zapatos, que me apetece enseñarle mi coño a un joven de polla dura ―dijo sonriente. Caminamos durante un par de horas y ella llegó a enseñarle el coño a un chico. Mientras se probaba los zapatos estaba abierta de par en par. Sus manos se agarraron a los brazos de la silla mientras un chico alto y fornido le tocaba las piernas probándole diferentes zapatos. Cuando salimos de la tienda ella dijo― Creo que pude oír e vibrador mientras estaba sentada en la silla ―Me reí y le dije que había visto cómo se corría mientras le sujetaba la pierna. Ella dijo que le estaba mirando el gran bulto en los pantalones. Le pregunte si me dejaba que la follara. ― Estoy tan excitada que follaría aquí mismo en el centro comercial ―dijo. Fuimos a casa con ella desnuda de cintura para abajo y con el vibrador funcionando al máximo. En cuanto entramos en la casa dijo que la follara, y se sacó el juguete y lo tiró en el sofá. Metí mi dura polla dentro de su coño extremadamente caliente. Me la follé con fuerza y descargué mis pelotas dentro de ella. Luego me arrodillé y enterré mi cara en su coño recién follado. Cuando terminamos, Andrea llamó a Nick para que viniera. Se metió en la ducha y me dijo que me fuera, que me llamaría cuando pudiera volver a casa. Conozco a Nick, es un hombre grande y negro que se ha follado a Andrea unas cuantas veces antes. Su coño está siempre muy suelto después de que él se la folle. Era más de medianoche cuando me llamó. Nick estuvo follándosela más de cuatro horas. Cuando llegué a casa encontré a Andrea en la cama, con las piernas abiertas ― ¡Chúpame el clítoris! me ordenó. Lo hice y había olor a hombre en todo su cuerpo. Me la follé y juro que creo que podría haberle metido los huevos junto con la polla. Amo a mi esposa caliente y cachonda. Otro relato ... Poco a poco, cada vez hay más relatos porque poco a poco os vais animando a escribirlos y a enviarlos para compartirlos. A lo mejor, tienes cosas que contar y que te apetece compartir, pues este es el sitio. Si lo deseáis, puedes enviar tu relato a la dirección que figura en este enlace enviar relatos prohibidosY si lo que quieres es copiar algún relato y compartirlo en tu sitio, o en otro, no olvides copiar y pegar también el enlace de donde lo has obtenido. y el nombre del autor, no cuesta nada y es de justicia.Y si estás interesado en adquirir esta página, debes de saber que está en venta. Si tienes interés, puedes contactar con nosotros aquí. |
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