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La Página de Bedri
Relatos prohibidos
Regalo de mi esposa
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Mi esposa Andrea me llamó al trabajo y me dijo que iba a llegar tarde a casa. Le pregunté por qué y me dijo que Carlos quería que fuera a follar. Le hice prometer que después se subiría las medias y me guardaría semen dentro de su vagina para mí. Hizo como si fuera asqueroso, pero en el fondo sé que le gusta la sensación de andar por ahí con semen saliendo de su coño follado.

Me apresuré a llegar a casa y me di una ducha rápida y me aseguré de que estaba bien afeitado por si ella quería jugar. Fue justo después de las siete cuando oí abrirse la puerta. La encontré en la puerta de la cocina y le di un beso.

― ¿Me has traído algo? ―le pregunté.

Sonrió y dijo― Tal vez―Entonces se desabrochó la falda y con unos pocos movimientos de sus caderas la deslizó hasta el suelo por sus piernas cubiertas de nylon.

Puse mi mano en la entrepierna de sus medias y la froté, pude notar la humedad. Moví mi mano hasta la banda de la cintura y la bajé hasta por debajo de la entrada de su vagina. Introduje fácilmente dos dedos dentro de ella y observé su cara mientras lo hacía. Tenía un lindo gesto sexy.

― Nena, tu vagina está suelta ―Le dije.

Mi esposa abrió las piernas y dijo― Sé que Carlos fue muy duro con mi pobre vagina.

Levanté la mano y froté la humedad de sus labios, luego enganché mis pulgares en el elástico y empecé a tirar de sus medias hacia abajo. Se agarró a mi hombro mientras salía de ellas. Cogí el nylon acolchado y olí la entrepierna y dije― Puedo oleros a ti y a Carlos.

Ella me empujó, se sentó en el borde de la mesa de la cocina y abrió las piernas ― ¡Cómete mi coño, esclavo! ―ordenó.

Tomé sus piernas con mis manos y las levanté haciendo que se acostara de espaldas sobre la mesa de la cocina. Puse mis labios en su coño y le metí la lengua tan dentro como pude.

Eso hizo que entrara el resto de la carga de semen y sus jugos en mi boca y me tragué cada gota. Después de que la tuve limpia, me levanté, me bajé el pantalón y le empujé mi propia polla dentro de ella y me quedé totalmente quieto, la miré a los ojos y le dije― ¡Me encanta lo floja y mojada que estás después de que Carlos te folle!

―Me ha cogido dos veces y también me la metió por el culo ―explicó ella.

Lentamente saqué la polla de su coño y presioné contra su culo. Se relajó y me dejó entrar.

Godo

Otro relato ...




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