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La Página de Bedri
Relatos prohibidos
Sustituto
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Mi regalo de cumpleaños para mi esposa Carla fue un Smartphone, para que siempre estuviera en contacto con sus chicos. Pronto estaba recibiendo todo tipo de mensajes de todo tipo de chicos que querían disfrutar de la grandeza de su exquisito coño. Por supuesto que yo no debería quejarme porque yo he sido el que más ha recibido todos los beneficios. Tengo el placer de follar el dulce y jugoso coño de mi esposa Carla casi todos los días.

Uno de esos ciber amantes, del otro extremo del país, una persona de esas que no admite un no por respuesta, decidió que quería follarse a Carla a pesar de que ella le insistía que está felizmente casada y sólo hace lo de Internet para calentar a su marido. Así que tomó un avión y se presentó en nuestra casa.

El día anunciado, sonó el timbre y ambos nos miramos, sacudí la cabeza y dije― Supongo que ese es mi sustituto ¿Abro la puerta, cariño?

Mi esposa afirmó con la cabeza y me levanté. Abrí la puerta y allí estaba Calo, más o menos de mi altura, un poco más delgado, y con el pelo más oscuro, largo hasta la mitad de la espalda. Lo miré y le dije ― Bueno, entra, supongo que estás aquí para ocupar mi lugar.

Me miró y dijo― ¡Si! Estoy aquí para follarme a tu esposa.

Pasó la puerta y al ver a Carla se fue directa a ella y la abrazó dándole un gran beso en la boca. Incluso le metió profundamente la lengua y ella le respondió mientras él le palpaba una teta. Todo eso delante de mí que contemplaba la escena desde cerca sin decir ni hacer nada.

Luego nos sentamos para charlar un poco.

― ¿Qué tengo que hacer para que te vayas y dejes en paz a mi esposa?

―Nada, no tienes que hacer nada, quiero follarme a tu esposa, y ella decidirá cuándo me voy ―Respondió Calo desafiante.

Entonces me rendí y dije― Hagámoslo entonces ―mientras mi esposa Carla ya se dirigía al dormitorio.

Una vez que todos llegamos al dormitorio no hubo mucho romanticismo, Carla se desnudó rápidamente, no le era difícil, solo llevaba una pequeña remerita y un pantaloncito de estar en casa, y comenzó a ayudar a Calo a desnudarse. Cuando le bajó los bóxer y dejó la polla de él al descubierto, vimos que era una buena polla, grande como la mía. Ambos se tumbaron sobre la cama y Carla se arrodilló a su lado y comenzó a chupársela. Mientras Calo le frotaba el coño a Carla, que yo ya veía que estaba empapado, y goteando un poco de su jugo. Calo tenía sus dedos en el coño de mi mujercita trabajando de un lado a otro cuando oí a Carla soltar un gemido y luego un ligero llanto, me di cuenta de que era que se venía por primera vez. Yo conozco ese sonido demasiado bien.

Carla luego se acostó sobre su espalda y Calo se arrastró hasta encima de ella y deslizó su polla dentro de su bien lubricado coño y comenzó a follarla.

Al principio le fue fácil porque lo hacía despacio pero luego comenzó a golpearla fuerte y rápido y oí sus gemidos, más fuertes esta vez. Yo ya sabía que se había corrido muy fuerte e intensamente esta vez.

Calo se bajó y Carla se subió encima de Calo, se metió la polla en el coño y empezó a montarlo. Entonces fui por detrás de Carla y empecé a frotarle el culo; use los dedos para tomar algo de sus de sus jugos y se los metí por el culo. Muy suavemente, hasta el primer nudillo, luego hasta el segundo nudillo, cuando oí a Carla empezar a gemir muy fuerte y pude sentir la polla de Calo dentro del coño de mi esposa mientras él se la cogía. Entonces deslicé mi dedo completo, empujando a Carla hacia delante haciendo que se corriera nuevamente dejando salir más jugos por su coño mientras Calo la seguía cogiendo.

Después de que ella se vino, saqué mi dedo y me arrastré hacia arriba y le metí mi polla en el culo y empecé a follarla por su agujero de detrás. Pude sentir la polla de Calo con mi polla mientras nos follábamos a la vez a mi esposa. Hasta que ella gritó tan fuerte que temíamos que los vecinos pudieran oírla y haberse alarmado. Quizás hasta llamar a la policía. Entonces ambos descargamos nuestro semen en el coño y el culo de Carla, al mismo tiempo, justo cuando ella también se estaba corriendo. Entonces nos quedamos allí asombrados por nuestra sincronización.

Un rato más tarde, Calo se fue pero todavía follamos los dos a Carla cada vez que nos juntamos. Lo hacemos de vez en cuando, incluso hemos ido a su casa. Pero aún no me ha reemplazado completamente, nunca será mi sustituto.

CyJ

Otro relato ...




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