La Página de Bedri
Relatos prohibidos Silvia cobra
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El tiempo transcurría poco a poco. El sexo con Javi era extraordinario. Nos veíamos casi todos los fines de semana unas horas para follar de todas las maneras imaginables y en los lugares menos esperados. Una vez, mientras me estaba probando un conjunto de lencería que me regalaba, lo hicimos en el probador del centro comercial. Otra vez en los baños de un pub. El deseo que sentía por él era irrefrenable, pero mi adicción al sexo lo era aún más, por lo que, entre semana, me las arreglaba para calzarme a cualquiera que el pusiese el ojo encima. Unas veces cobraba el servicio, como Javi me había enseñado estos últimos meses, y otras, solo follaba porque el cuerpo me lo pedía y el tío estaba bueno, y ni siquiera le cobraba. Se acercaba mi cumpleaños. Me había ido a trabajar a otra ciudad, porque mi fama en la mía empezaba a ser peligrosa, y al ser una ciudad pequeña, no me quedaba mucho hombre, al que no me hubiera tirado. Salvando a mis otros dos hermanos, y a mi padre, por supuesto. Una vez incluso, hicimos un trío, Javi, su mejor amigo y yo. Sentir mis dos agujeros llenos a la vez, fue una experiencia total. Es más, tenía unas ganas enormes de repetir, pero no se daba la situación. Llego la fecha de mi 19 cumpleaños. Javi me preparó una fiesta en su casa, con casi toda mi familia y amistades. Después de los regalos y una tarde muy especial, en la que me sentí muy querida, los más mayores se fueron marchando, mientras los jóvenes nos poníamos unas copas y música. Estaban mis 3 hermanos, y Sergio y Mateo, amigos de la infancia de Javi (Sergio fue el que participó en el trío), además de Adela, el ligue de turno de Javi. El alcohol y la música terminó de desinhibirnos, de tal manera, que Adela y yo, bailábamos sensualmente en el centro del corro que los chicos habían formado. Yo me sentía manoseada por todos lados, pasando de uno a otro, me agarraban desde detrás, sentía manos deslizando mi falda hacía arriba por mis muslos, incluso en un momento dado, Adela me plantó un morreo, que me hizo mojar las bragas. Era la primera vez que me besaba una mujer, y me gustó. Sentí los labios de Javi en mi cuello, susurrándome― Ven conmigo. Me llevó al piso de arriba, a su desordenado cuarto. Me quitó la falda y la camiseta, dejando solo mi pequeño tanga. No llevaba sujetador. Lamió y mordió mis pezones mientras me tumbaba en la cama. Sacó unas correas de debajo, atando mis brazos al cabecero y mis piernas muy separadas a las esquinas de abajo. Continuó besando y lamiendo todo mi cuerpo. Estaba a punto de explotar. Con un pañuelo me vendó los ojos y privada de mi sentido de la vista, le sentí bajarse de la cama. Intentaba saber que pasaba, mientras frotaba mis piernas como podía en un vano intento de conseguir continuar mi excitación. De repente una mano acarició mi vulva sobre el tanga. Mi espalda se arqueó presa de la excitación. ― ¡Por fin! ―susurré. La mano continuó acariciándome por encima del tanga, mientras otra se posó en uno de mis pechos, atrapando el pezón entre los dedos, y pellizcándolo. Otra mano cogió mi otro pezón y una lengua se abrió paso entre mis labios dentro de mi boca. Sentí más manos por todo mi cuerpo. Perdí la noción de cuánta gente podía estar tocándome, pero estaba muy excitada, tanto que comencé a gemir y moverme mientras alcanzaba mi primer orgasmo de la noche. Me acababa de correr sin saber quién me estaba manipulando, sin saber cuántas personas había en esa cama. Quizás hasta alguno de mis hermanos lo estaba viendo. No me importó, la verdad, solo pensaba en mi placer y en que fueran quienes fueran empezaran a follarme. Alguien tiró de mi tanga hasta arrancarlo, y una habilidosa lengua comenzó a comerme todo, volviendo a ponerme a tope. Sentí como una polla ocupaba el lugar de la lengua y se abría paso dentro de mí, sin ningún esfuerzo, bombeando con fuerza. Alguien se apoyó en la cama a los lados de mi cabeza, otra polla se acercó a mi boca y unas manos guiaron mi cabeza hasta tenerla cerca, la atrapé con los labios y comencé a chuparla golosamente. Cuando estaba cogiendo el ritmo, me giraron la cabeza al otro lado, y otra polla, bastante más gruesa que la anterior, me estaba esperando. Casi no me entraba en la boca, era más ancha que la de Javi, bastante más. Tuve que hacer un buen esfuerzo para meterla y poder chuparla como es debido. El que me estaba follando comenzó a jadear y empujar más fuerte, y sentí como un caliente chorro de semen inundaba mi cuerpo. Siguió moviéndose un poco más, hasta que quedo satisfecho y la sacó. A mi derecha hubo movimiento, el que estaba allí tomó el sitio entre mis piernas y comenzó de nuevo el juego. En su lugar en mi boca, entró la polla pringosa de semen que me acaba de follar. Me afané en dejarla bien limpia y casi en forma de nuevo. La sentía bastante larga, pero más delgada que las anteriores. El que me estaba follando tardó muy poco en correrse dentro de mí también, iban tan rápido que no me daba tiempo a culminar mi segundo orgasmo. Me sentía llena de semen, que empezaba a resbalar fuera de mí cuando este último se salió para volver a mi boca. Una boca, que imaginé sería la de Adela, comenzó a lamer todo lo que de mi salía, y a lubricarme el ano. Mientras metía sus dedos dentro de él, su habilidosa lengua consiguió por fin hacer que me corriera por segunda vez. Sentí como me desataban las piernas y los brazos, inmovilizando estos a mi espalda. Alguien se sentó en la cama y me ayudaron a sentarme sobre él. Una polla de buenas dimensiones, supuse la que había chupado, llenó mi interior. Una mano en mi espalda me empujó sobre el sudado pecho del que me estaba empalando. Sentí otra polla invadiendo mi culo. Mi esfínter se relajó para dejarle paso. De pie sobre la cama, otros dos, turnaban sus pollas en mi boca. Ahora sí, me deje hacer y llevar. Era un trozo de carne, para disfrute de al menos cuatro tíos, que no me daban cuartel, follando todos mis agujeros a la vez, y estaba caliente como una perra en celo. Volví a correrme de nuevo, mientras lo hacía dentro de mí el que me estaba la clavando en el culo. Se retiró de inmediato y otro más ocupó su lugar, Yo seguía con otra polla dentro del coño, y alternando dos en la boca. Caí en la cuenta de que todos los hombres de la fiesta, habían pasado por mí, todos. Era incapaz de adivinar quién era quien en aquel tumulto de cuerpos entregados al placer. El que estaba debajo se aferró a mis caderas y con dos envites profundos descargó su semen dentro de mí. El que ocupaba mi culo, lo hizo también casi de inmediato, y a la vez que yo me corría de nuevo. Se fueron moviendo para dejarme tumbada en la cama, mientras las dos pollas que alternaba en mi boca, volvían a su lugar. El de mi derecha tomó fuerte mi cabeza y la metió hasta mi garganta, provocándome una arcada que casi no pude contener, mientras se corría directo a mi interior. Mantuvo un momento la postura, pero mi cabeza se zarandeó al otro lado y otra polla ocupo su lugar, también hasta el fondo, corriéndose casi de inmediato. Sentí como, exhausta, sudada y repleta de semen por todo el cuerpo, fui quedando sola en la habitación. Alguien desató mis manos y cubrió mi cuerpo con una manta, sin destaparme los ojos. Me quedé profundamente dormida. Desperté de buena mañana. No había ruido en la casa. Me quité la venda de los ojos. Estaba sola. El cuarto olía a sudor y sexo. Mi cuerpo, dolorido y pringoso, deseando un buen baño. Me levanté camino de la ducha. Después de un reparador y caliente baño, bajé al piso de abajo. Todo estaba sin recoger, pero estaba sola. En la cocina había café recién hecho, y sobre la mesa 5 montones de dinero. Conté 80.000 pesetas en cada uno, 400.000 pesetas, más de 2.400 de los actuales euros, y una nota de Javi: «Todos los participantes han pagado su parte sin rechistar, y se han ido muy complacidos. Como te dije, que tipo de puta querías ser, dependía de ti, y como puedes ver, eres de las buenas, Te quiero. La caja es para ti también. Feliz cumpleaños». En la caja, había un vestido y un conjunto de ropa interior muy sexi, en color rojo, el preferido de Javi. Fui consciente de que mis tres hermanos habían follado conmigo, estando yo inmovilizada y carente del sentido de la vista, y no solo no les había importado, sino que pagaron por ello, al igual que los amigos de Javi . Una mujer, además, me había besado y comido el coño, y me había gustado. Y lo peor, es que hubiera hecho lo mismo sin cobrar, porque me gustaba follar, aunque quizás con mis otros hermanos no lo hubiera hecho conscientemente. De todos modos, estaba claro lo que iba a hacer con mi vida. Follaba muy bien, me gustaba y a los hombres, según sus palabras, les volvía locos ¿por qué no hacer caso a Javi? Esa misma mañana llamé a la oficina y pedí la cuenta. Avisé a la familia de que me iba fuera por trabajo. En menos de una semana dejé mi piso y me despedí de todo el mundo. De Javi con un buen polvazo, en el que participó Adela, para darle mi nueva dirección en Bilbao, y de mis padres y hermanos por teléfono, no estaba lista aún para verlos en persona. Llegué a mi nuevo piso, y una vez instalada puse un anuncio en un periódico de clasificados, ofreciendo mis servicios. Aposté alto y puse una tarifa de 30.000 pesetas. hora, con tarifa especial para días completos y servicio de acompañamiento a empresarios. Solo salidas a hotel o domicilio. Y tocaba esperar. Así que me dedique a conocer la ciudad y sobre todo el ambiente fiestero y nocturno. Llevaba más de 15 días apañándome con mis manos y juguetes, y echaba de menos el comodín de poder follar a mi hermano cuando me apeteciese. En un restaurante de unas calles más arriba de mi piso, mientras cenaba una noche de jueves conocí a Aitor, el dueño. Tenía unos 35 años y un buen porte. Mas de 1,85 de altura, y unos 90 kg, se le veía fuerte y musculoso, pero con algo de barriguilla. Moreno y de ojos castaños, con barba de varios días, y elegantemente vestido, pero informal a la vez. Estaba muy potente el vasco. Yo llevaba una minifalda vaquera con una blusa blanca, con varios botones sueltos que dejaban un generoso escote a la vista. El pelo recogido en una coleta, y zapatos de cuña bajos. Sentí que no me quitaba ojo, y cuando pedí el café se acercó a mi mesa. ― ¡Aupa! ―me dijo ―No me suenas del barrio ¿eres nueva por aquí? ― Si, ―respondí― Llevo unos días por la ciudad. ― ¡Genial! ¿Te puedo invitar a una copa como gesto de bienvenida? ― Solo si me acompañas ―respondí amablemente. ― Por supuesto, espera― Y tras ir a la barra volvió con 2 copas y una botella de Patxarán. ― Es lo mejor que puedes probar, lo hacen mis padres de manera tradicional ―me dijo. Media botella después, y tras ponernos al día de nuestras respectivas vidas, yo solo pensaba ya en como tendría la polla aquel vasco. Tomé la iniciativa y dije que tendría que ir marchando. ― ¿Vives lejos? No es una zona muy adecuada para un bombón como tu ir sola a estas horas ―me dijo. ― Unas calles más abajo ―le respondí. ― Te acompaño, espera que cierre y voy contigo, no puedo dejar que te pase algo desagradable los primeros días en la ciudad ―me dijo con una sonrisa. ― Lo más desagradable que me puede pasar, es que me dejes marchar con este calentón que llevo ―dije pícaramente y casi sin pensar. Aitor, pareció un poco descolocado, pero enseguida tomo la iniciativa― Si lo prefieres, yo vivo aquí arriba. ― Vale, pero debes saber algo, follar conmigo tiene un precio. ― No hay problema, lo que me pidas. ― De acuerdo, no te arrepentirás ―le dije. Cerró y subimos al ático del edificio. Era un sexto, de unos 200 metros cuadrados, y decorado de manera exquisita.” Algún día viviré en un piso así” pensé. Apenas entramos por la puerta, ya me había desabotonado la blusa, y quitado el sujetador. Mis gloriosas tetas salieron catapultadas de su prisión de tela y los pezones, erguidos y duros como piedras, desafiaban a Aitor, que se arrodilló ante mí, para morderlos y lamerlos mientras sus manos deslizaban mi falda muslos abajo. Apartó el mojado tanga para restregar sus dedos por mi coño, empapado, y mi clítoris, hinchado por la excitación que tenía. Su boca se deslizo por mi vientre hasta el, y comenzó a lamerlo y succionarlo mientras mis manos agarraban su cabeza con fuerza, enredando mis dedos en su rizado pelo. Tardé muy poco en correrme como una posesa. Le ayudé a levantarse y arranqué su camisa, dejando un torso musculoso y velludo a la vista. Mi boca jugueteo con los pezones que coronaban aquellos duros pectorales, y mis manos, torpemente conseguían bajarle los pantalones. Una gloriosa polla de unos 25 cm saltó como un resorte fuera de ellos. Me arrodillé a chupar golosamente aquella maravilla de carne vasca. Es increíble, como todos los hombres, tienen la habilidad de llegarte a la campanilla cuando les haces una buena mamada. Sujetando con rudeza y fuerza mi cabeza con sus enormes manos, me folló la boca durante un buen rato, provocándome múltiples arcadas, que no hacían otra cosa que excitarlo más. Pensé que a ese ritmo no tardaría en correrse, pero nada más lejos de la realidad. Allí mismo, en el pasillo, sacó la verga de mi boca, me levantó, me giro apoyando mis manos contra la pared, me tomó de las caderas para elevar un poco mi culo, y de un certero golpe, me la metió entera dentro. ― ¡Aaahhh…! ―Salió de mi boca Se aferró fuerte a mí, y comenzó a follarme muy duro, fuerte, sacándola casi fuera, para volverla a meter hasta el fondo. Sentí como escupía en mi culo y un dedo distribuía la saliva y hurgaba buscando entrar. No le costó mucho. Empalada por el coño con aquel trozo de carne y ya con varios dedos en mi culo, comencé a correrme de nuevo, jadeando y gritando como una perra. En ese momento, la sacó de golpe, y la dirigió a mi culo donde poco a poco entró por completo. Era enorme y me dolía un poco, pero mi estrechez lo excitaba aún más. Comenzó a bombearme de la misma forma que en mi otro agujero, y el dolor se tornó placer una vez más. ― ¡Joder! me voy a correr otra veeezzz… ―balbucee. El comenzó a jadear fuertemente ― ¡Si córrete, cielo! Yo tambieennn… ―masculló, y sentí como se venía dentro de mi culo. Fue una corrida abundante y tibia, debía hacer tiempo que no follaba, pero lo hacía como los ángeles. Cuando se retiró, me arrodillé a recoger en mi boca el néctar de lujuria que aun salía de aquella polla que me había devuelto a la vida. Chupé y lamí aquel glorioso miembro, aún duro como una piedra. Era la mejor polla que había tenido en mí, y pensaba exprimirla al máximo. Seguí chupando hasta que volvió a tomarme la cabeza y la iniciativa. Una vez más usó mi garganta como un coño, y me folló la boca durante más de 15 minutos, hasta que clavándola hasta que los huevos chocaron con mis labios, y el glande se hundía en mi garganta por completo, se volvió a correr con otra buena cantidad que se deslizó directamente garganta abajo. Apenas podía respirar, pero estaba en una nube. Me tiró en el suelo, y ya a media asta, se arregló para meterla en mi coño de nuevo, y follarme hasta que me corrí una vez más. Me tomo en sus fuertes brazos y me llevo a su cama. Nos quedamos dormidos hasta la mañana siguiente. Cuando desperté le oí en la ducha. Salió completamente desnudo y con una erección de caballo. ― ¿Tu siempre estas así? ―Le dije sonriendo. ― Con semejante mujer en la cama, por supuesto―Respondió. ― ¡Ven! ―le dije mientras me arrodillaba― No puedes ir así al bar, jeje. Y le hice una buena mamada mañanera que descargó abundantemente en mi boca y sobre mis tetas y cara. ― Estas hecha un cromo, puedes ducharte, hay toallas limpias. Te dejo el desayuno hecho y lo tuyo, si no está bien, sabes dónde encontrarme. Tómate el tiempo que quieras ―me dijo, mientras se vestía. Asentí con la cabeza mientras me metía en el baño. Al salir, en la cocina había café, tostadas, bollería y zumo, al lado de un sobre que ponía «Para mi desconocida amante». Caí en la cuenta de que no le había dicho mi nombre, ni él lo había preguntado. Dentro había 120.000 pesetas. Una buena suma, por otra noche que hubiese follado gratis, pensé, mientras mordía una sabrosa tostada. Mi futuro estaba decidido, y había empezado el camino hacia mi objetivo en la vida, cobrar por hacer lo que más me gustaba en el mundo, y lo que mejor se me daba, follar.
SilviaEs Silvia y esta es su historia. Poco a poco, cada vez hay más relatos porque poco a poco os vais animando a escribirlos y a enviarlos para compartirlos. A lo mejor, tienes cosas que contar y que te apetece compartir, pues este es el sitio. Si lo deseáis, puedes enviar tu relato a la dirección que figura en este enlace enviar relatos prohibidosY si lo que quieres es copiar algún relato y compartirlo en tu sitio, o en otro, no olvides copiar y pegar también el enlace de donde lo has obtenido. y el nombre del autor, no cuesta nada y es de justicia.Y si estás interesado en adquirir esta página, debes de saber que está en venta. Si tienes interés, puedes contactar con nosotros aquí. |
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